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4K, 2K, 1080p ¿Cuál es la resolución “buena” para una TV?

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¿Qué resolución es la adecuada para un televisor? Los fabricantes de electrónica de consumo están en una carrera permanente para añadirles nuevas funciones y tecnología a los dispositivos que fabrican para que nosotros, como consumidores, no podamos resistirnos y cambiemos nuestros equipos de ayer por flamantes equipos de pasado mañana. Esto ocurre en cualquier segmento, pero es especialmente intenso en el caso de los televisores y sus resoluciones, que han pasado de 720 a 1080 y ahora 2K, 4K o incluso 8K.

Cnet le ha dedicado un artículo a este interesante asunto y nos ha animado a hacer lo mismo. Después de décadas con televisores basados en electrónica analógica y una resolución de pantalla estable, a medida que las pantallas que poblaban nuestros hogares fueron contando con mayores dosis de electrónica digital, empezó la carrera de las resoluciones. Primero llegaron los modelos de Alta Definición (HD, o High Definition) con 720 líneas horizontales, lo que ya era un gran salto frente a las 576 tradicionales (de las cuales se mostraban básicamente unas 400). Desde siempre los televisores, por limitaciones técnicas, habían mostrado las imágenes en dos fases, líneas pares primero e impares después, y estos primeros televisores de alta definición lo hacían así. Este “escalón tecnológico” se denominó 720i de “interlaced” o entrelazado, que es el término empleado para hablar de ese sistema de dibujado de la imagen en dos fases.

Cada vez más resolución

Y aquí empezó un curioso fenómeno. Cualquiera que viera uno de aquellos televisores 720i en aquel momento recordará que su imagen era claramente mejor que lo existente hasta el momento. Era un gran salto de calidad. Pero lo mismo sucedió con cada nuevo avance. Al pasar a resoluciones superiores la nueva y mejorada resolución se veía mejor y con más nitidez y la que, hasta entonces era el máximo nivel de calidad, en ese momento, al poder compararla con una superior, evidenciaba sus limitaciones y perdía su atractivo. Cada nuevo estándar hacía inmediatamente viejo al anterior, al que dejaba obsoleto en términos de calidad de imagen.

La evolución de la electrónica hizo que a los 720i les sucediera una versión mejorada, 720p (de progressive o progresiva, que pintaba todas las líneas de la imagen en un solo cuadro). Y a estos les siguieron los semi-estándares de 1080i y 1080p. Sí, lo has adivinado, estos tienen 1080 líneas en vertical que, en un caso se dibujan de forma entrelazada y en el otro de forma progresiva. Cada incremento de resolución da como resultado una imagen con más detalles, pero la resolución, como ocurre con la potencia de sonido en los equipos de audio, es sólo parte de la historia. La electrónica que se encarga de procesar esas señales puede ser mediocre, correcta o espectacular. Y eso dará lugar a imágenes en movimiento con una fluidez, reproducción de color y nitidez mediocres, correctas o espectaculares. Como en un equipo de sonido no es lo mismo tener un sonido de gran volumen y calidad mediocre o correcta que uno espectacular. El resto del televisor debe estar a la altura de la resolución que tiene su pantalla. Aunque esa es otra historia. Hoy nos centraremos en la loca carrera de la alta definición, que no es poco.

Estos avances en la resolución de las pantallas iban en cada caso muy por delante de los avances en los contenidos que se podían mostrar en ellas. Un televisor no es un dispositivo como un ordenador que “va por libre”, sino que va ligado al desarrollo del mercado audiovisual en cada momento. Quiero decir que donde un ordenador, al que le basta tener un procesador y elementos compatibles con determinado sistema operativo y ecosistema para ser capaz de ejecutar sus aplicaciones. Y cuanto más rápido o mayor resolución tenga su pantalla, mejor y más cómodo trabajará quien lo utilice.

En un televisor, en cambio, una gran parte de lo que se muestre en él serán señales de TV recibidas por antena o cable así como las procedentes de reproductores de vídeo (DVD, Blu-Ray, Discos Multimedia, Set-top Boxes, etc.) y, por alta que sea la resolución de pantalla que tenga, se ve limitado a pintar en ella señales de la calidad de las que el estándar de la industria esté generando en cada momento. Y si los saltos en resolución de una generación de televisores a otra son rápidos, los cambios en el ecosistemas de los canales de televisión o los estándares de distribución de contenidos como cintas de vídeo, DVDs, Blu-Rays o superiores tienen plazos de renovación y cambio mucho más largos.

Esto ha hecho que durante años muchos consumidores tuvieran en sus casas televisores fantásticos con prestaciones que iban muy por delante de lo que permitían las señales que recibían. No ha sido hasta hace bien poco que se ha creado una oferta televisiva de canales de alta definición a través de antena, la mayoría de 720 líneas y algunos de 1080, en que un televisor de última generación ya sí ha podido disponer de una significativa oferta audiovisual.

Aún así, para disponer de una oferta audiovisual completa de alta definición el camino pasa por contratar una plataforma de vídeo digital como las que ofrecen los operadores de comunicaciones (Telefónica, Vodafone, Orange, etc.) o contratar canales de contenidos on-line (Wuaki.tv, Netflix, Amazon, etc.) que van unidos a una conexión a Internet de alta velocidad, en general de fibra óptica.

El siguiente escalón: 4K

Pero los fabricantes de televisores tienen mucha más prisa por innovar en sus modelos de lo que puede asumir el mercado televisivo, y a los modelos de 1080p les han seguido otros con siglas poco comprensibles como 2K, UHD, 4K e incluso 8K. ¿Qué quieren decir estos términos?

Como norma, en los televisores se da una única cifra de resolución, que es la resolución vertical. Esto es, 720 o 1080. Las pantallas panorámicas tienen, en general, una relación entre el lado largo y el corto de 1,78:1, por lo que las resoluciones completas más populares son éstas: 1.280 píxeles de ancho por 720 píxeles de alto o 1.920 píxeles de ancho por 1.080 píxeles de alto. La primera está casi olvidada y es la de 1080 el verdadero estándar hoy en día. Lo que sucede es que no siempre se la denomina sencillamente como 1080 sino que se emplean otros nombres como Full HD, FHD, High Definition o 2K. Este último es el que siembra la confusión, ya que es comercialmente más potente y sonoro emplear el término 2K (2.000) que 1.080. Lo que pasa es que lo complica todo por que ese 2K (2.000) se refiere a la resolución horizontal que, por cierto, no es de 2.000 sino de 1.920. Casi, casi.

Y como herederos del 2K aparecen los siguientes escalones: 4K y 8K. Que, como imaginarás, tienen respectivamente 4.000 píxeles y 8.000 píxeles en horizontal. Bueno, casi. La resolución horizontal real que ofrecen es de 3.840 y 7.680 píxeles respectivamente. Lo que pasa es que en el mundo de los proyectores personales y para salas de cine, que también se han digitalizado, sí hay unos estándares 2K y Cinema 4K que, aquí sí, tienen 2.000 y 4.000 píxeles en horizontal. En el cine no se especifica la resolución vertical porque no es fija, depende de la relación de aspecto elegida puede variar.

Como ves, lo que pasa es que se han “redondeado” las cifras de resolución horizontal de 1.920, 3.840 o 7.680 a 2K, 4K u 8K. Matemáticamente es falso pero perceptualmente no creo que haya ningún ojo humano en la Tierra que note la diferencia en resolución entre una pantalla de 3.840 puntos y una de 4.000. Me parece imperceptible la diferencia.

Lo que sucede es que donde la primera generación de alta definición hacía referencia a la resolución vertical (720, 1.080), esta nueva generación se ciñe a la resolución horizontal (4K, 8K) y para liarlo todo lo que antes se llamaba 1080 (verticales) ahora se llama 2K (horizontales).

¿Por qué tener un único nombre?

Por si esta jungla de términos no fuera suficiente, muchos fabricantes han empleado otros distintos. Aquí tienes un resumen con las principales resoluciones y sus nombres (según Cnet):

  • 720p (1.280 x 720 píxeles): se conoce como HD o High Definition.
  • 1080p (1.920 x 1.080 píxeles): también llamada Full HD, FHD o 2K.
  • WUXGA (1.920 x 1.200 píxeles): acrónimo de Wide Screen Ultra eXtended Graphics Array.
  • 2K (2.048 píxeles en horizontal).
  • UHD (3.840 x 2.160 píxeles): conocida como 4K, Ultra HD o Ultra-High Definition.
  • Cinema 4K (4.096 puntos en horizontal): también se denomina sencillamente 4K.
  • 8K (7.680 x 4.320 píxeles): todavía experimental y por ahora sin más sinónimos.

En televisores encontrarás las resoluciones de 720p, 1080p, UHD o, en modelos experimentales, 8K. Las resoluciones WUXGA, 2K o Cinema 4K suelen emplearse con monitores o proyectores. Al final lo que nunca falla es que, ante la duda, te bases en la resolución de la pantalla. Esto es, que aunque ofrezcan un modelo como UHD, tu pidas que te den el dato de 3.840 x 2.160 píxeles para saber si es la misma o no que otra pantalla con la que la estés comparando.

Sobre todo, dado que hablamos de dispositivos para contemplar imágenes en movimiento, no importa si uno tiene una resolución ligeramente superior a otro. Lo que debería hacerte inclinar la balanza hacia uno u otro lado debería ser la calidad de imagen que ven tus ojos. Una vez elegido un “escalón” de definición, sea 1080p, 4K o el que sea, selecciona el resto de características que para ti sean esenciales (precio, extras, diseño, etc.) y acota la oferta filtrándola por esos parámetros. Cuando lo hagas, la lista de candidatos se habrá reducido considerablemente. Entonces enfréntalos visualmente.

Compara lo que te hace sentir cada televisor al ver imágenes en ellos. De hecho, si puedes, intenta ver en cada uno secuencias con las resoluciones estándares que recibirás en casa (720, 1080, alguna señal analógica de menor calidad, fotografías digitales de 10 o más megapíxeles, etc.). Con todos esos ejemplos, tus ojos serán el mejor juez para saber que televisor llevarte. Porque todo esto de las siglas tiene su momento, pero no debe hacernos perder el sentido de todo que no es más que disfrutar visualmente de contenidos.

Imágenes: Wikipedia (“8K UHD, 4K SHD, FHD and SD” by Libron y “Cptvdisplay” by Wags05)

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La tarjeta con chip cumple medio siglo

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Un mes de septiembre del año 1968, los ingenieros alemanes Helmut Groettrup y Juergen Dethloff, presentaron la primera patente de un circuito de identificación, y G+D desarrollaría posteriormente las tres primeras aplicaciones basadas en esta tecnología. Todo esto, 50 años después, ha desembocado en el actual entorno de tarjetas con chip, usadas por 1.000 millones de usuarios diariamente en todo el mundo y por operadores de telecomunicaciones, fabricantes de coches, de dispositivos móviles, empresas comerciales y organismos de transporte o salud.

Coincidiendo con este aniversario, la oficina de patentes alemana ha equiparado a las tarjetas con chip con otros hitos de la tecnología como el motor diésel, el frigorífico, el tubo de rayos X o el formato de archivo MP3. Según este organismo, sin esta tecnología no hubiera sido posible construir el mundo que hoy conocemos plenamente conectado y serían imposibles realizar procesos de pago globales, seguros y sin efectivo, por no hablar de los avances en seguridad que han permitido en smartphones, wearables y dispositivos IoT.

Breve historia

La capacidad actual de almacenar datos bancarios y de identidad digital en solo unos pocos milímetros cuadrados es gracias al trabajo de Juergen Dethloff (1924-2002) y Helmut Groettrup (1916-1981). Estos ingenieros alemanes presentaron el 13 de septiembre de 1968 la primera patente del circuito de identificación. Su primer objetivo era el de recibir información y dotarla de un significado específico a través de un sistema de asignación especial con puntos de transmisión y recepción.

Un año después de la presentación de la primera patente, Dethloff y Groettrup presentaron en Alemania un desarrollo que permitía la transmisión inalámbrica por medio de acoplamiento inductivo (es decir, tecnología RFID o NFC). Esta segunda versión eliminó las limitaciones de la tarjeta de banda magnética en términos de baja confiabilidad y falta de protección contra el fraude.

Dethloff llevó la tecnología aún más lejos en una nueva solicitud de patente introduciendo microprocesadores y EEPROM (ROM programable y borrable) para hacer que el manejo de datos fuera más seguro y flexible. Tras ello, G+D entró en este sector comprando la patente y desarrollando tres aplicaciones a partir de esta tecnología.

Con estas aplicaciones fue posible desarrollar la inicialización segura a través de ubicaciones autorizadas en la producción de tarjetas, y también se definieron las propiedades de escritura basadas en la memoria de lectura, el uso de una bomba de carga para evitar manipulaciones durante el proceso de escritura, y el bloqueo o destrucción de la información en caso de un ataque. Todas estas aplicaciones siguen vigentes hoy en día, ya que se han convertido en aspectos clave de la seguridad y la adaptabilidad de la tarjeta con chip.

Según David González, director de ventas de G+D Mobile Security para Europa y el Norte de África, “las tarjetas con chip son indispensables en nuestra vida cotidiana. Las usamos a diario en cajeros automáticos, cuando compramos, cuando vamos al médico, en el transporte público, en las tarjetas de identidad electrónicas, en teléfonos móviles, para acceder a edificios y equipos informáticos, y cada vez con más frecuencia en los dispositivos IoT. No solo eso, –termina diciendo González–, también han fortalecido un uso seguro y flexible de la conectividad móvil, mayores niveles de seguridad para tarjetas de identidad y pasaportes y, en última instancia, la protección de nuestras identidades digitales. Sin el desarrollo de la tarjeta con chip y sus diversas aplicaciones impulsadas por G+D, el mundo de hoy en día no sería concebible”.

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Apple completa el pago de impuestos atrasados a la UE

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Apple ha pagado a Irlanda la totalidad de impuestos atrasados exigidos por la Unión Europea y que ascienden a 14.300 millones de euros, intereses incluidos.

El anuncio ha llegado de la mano de la Comisaria europea de Competencia, Margrethe Vestager, tras la confirmación (se rumoreaba en los últimos días) del Ministro de finanzas irlandés. Vestager ha anunciado también una propuesta para que la Comisión Europea retire la demanda contra Irlanda por ayudas ilegales a Apple.

Aunque la firma de Cupertino haya abonado los impuestos e intereses exigidos, el dinero seguirá cerrado en una cuenta administrada por un fondo fiduciario a la espera de la resolución definitiva de la alta justicia europea a la apelación de Irlanda.

De hecho, el ministro irlandés asegura que su gobierno sigue sin aceptar el dictamen de la Comisión Europea, si bien la “recuperación completa” de la deuda de Apple “demuestra que la intención del Gobierno es siempre cumplir con sus obligaciones legales”“Como miembros comprometidos de la Unión Europea, siempre hemos confirmado que recuperaríamos las supuestas ayudas estatales”, ha asegurado.

Irlanda: un paraíso fiscal para Apple

Hace tiempo que la Comisión Europea considera que Apple (y otras grandes tecnológicas) practican sofisticadas operaciones financieras y fiscales para pagar el menor número de impuestos en Europa.

Una “ingeniería fiscal” que aprovecha resquicios legales de los estados miembros (e intereses puntuales de algunos de ellos como Irlanda), filiales varias y transferencias de facturación a centrales establecidas en determinadas países que les permiten pagar tasas impositivas muy por debajo de la media del Viejo Continente y del resto de empresas no digitales.

El mayor ejemplo es Apple e Irlanda, un país que de facto actúa como un paraíso fiscal dentro de la UE, permitiendo que el gigante de Cupertino pague un impuesto de sociedades (1-2%) muy por debajo de la media de la UE y del que pagan otras compañías, en lo que se considera contrario a los intereses del resto de estados en los que opera la compañía.

Irlanda ha reducido artificialmente la factura fiscal de Apple y queremos enviar un mensaje claro: los Estados no pueden dar ventajas fiscales a las empresas, da igual que sean grandes o pequeñas, extranjeras o europeas”, explicó la comisaria Vestager, cuando anunció el dictamen contra Apple e Irlanda.

Apple se ha defendido argumentando que se ha ajustado siempre a la legalidad vigente en cada estado. Y es cierto. El problema es que el nivel de impuestos irlandés es una ayuda estatal ilegal según el dictamen de la Comisión Europea. Starbucks, BASF y Fiat-Chrysler, son otras multinacionales que se han visto obligadas a abonar lo que habían dejado de pagar con efectos retroactivos por el mismo motivo.

Apple en España

También los gobiernos europeos consideran que hay “grandes empresas que no pagan suficiente en los estados donde realizan un importante volumen de negocio” y están estudiando impuestos especiales para las tecnológicas.

El caso de Apple en España es ilustrativo. La mayor compañía mundial por capitalización de mercado y una de las que mayores beneficios obtienen respecto a sus ingresos, pagó a la Hacienda española solo 7,5 millones de impuestos entre 2010 y 2014. Apple Retail Spain registró en 2012 pérdidas de 22 millones de euros, cuando las tiendas físicas de Apple son (atendiendo a su superficie) las más rentables del mundo.

Todo ello es posible por el mismo artificio: Apple declara la práctica totalidad de los beneficios obtenidos en la Unión Europea en Irlanda.

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Las empresas que más ayudan a pymes y autónomos españoles

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La consultora Advice Strategic Consultants, de la que es socio director general nuestro colaborador, Jorge Díaz-Cardiel, ha llegado a la conclusión de que la Fundación Bancaria La Caixa, El Corte Inglés, Telefónica, Inditex y CaixaBank son las cinco primeras grandes empresas que, según las pymes y autónomos españoles, “más les ayudan” en el desempeño de su labor empresarial.

Se trata de unos resultados basados en las encuestas realizadas a pymes, microempresas y autónomos de varios sectores, así como entrevistas a líderes de opinión de nuestro país para contrastar opiniones. Según la consultora,  la coincidencia entre los dos públicos entrevistados es casi del 99%, mientras que el Índice de confianza estadística es el 98,2%.

Así, el primer dato destacable es que Fundación Bancaria La Caixa, seguida por El Corte Inglés, Telefónica, Inditex y CaixaBank son las empresas que las pymes y autónomos españoles más y mejor valoran, porque les ayudan en el desempeño de su labor empresarial. Les siguen líderes sectoriales: Danone, Calidad Pascual, HP, Apple, Sage Spain, Microsoft, Meliá Hotels International, Iberostar, Seat, Naturgy (antes, Gas Natural Fenosa), Iberia, Abertis, Pelayo, Mapfre, Cellnex Telecom y MSD.

En cada sector hay no menos de una docena de empresas que destacan, en ámbitos que aportan mucho al PIB, sea el turismo, con un 11%, o las TIC, con un 8,4%, por ejemplo”, indicó Díaz Cardiel. En total, las pymes y autónomos entrevistados han analizado 400 grandes empresas en un período de encuestación de tres meses.

Son sectores y empresas sistémicos para la economía y sociedad españolas. “El caso más emblemático es La Fundación Bancaria La Caixa, presidida por Isidre Fainé y más conocida como La Caixa”, añade Díaz Cardiel. De CaixaBank dependen las participaciones en Telefónica (5%) y Repsol (9,5%), aunque Criteria Caixa también posee un 1% de Telefónica, siendo La Caixa, por tanto, el primer accionista de la operadora.

Razones de valoración positiva de las grandes empresas

Preguntados los entrevistados por qué CaixaBank, un banco, seguido de Santander (con Popular, que aportó muchos clientes pymes y autónomos al banco cántabro), BBVA y Bankinter son tan importantes para ellos, la respuesta fue clara: “el acceso a la financiación bancaria, que en el caso de las pymes españolas alcanza el 88 por ciento versus el 50 por ciento de Alemania y el 30 por ciento en Estados Unidos. Durante los años de crisis, la principal preocupación de pymes y autónomos fue la sequía del crédito empresarial, abierto a empresas solventes entre 2014 y 2018, lo que ha facilitado la inversión empresarial”, explica Jorge Díaz Cardiel.

Telefónica, seguida por los otros operadores de telecomunicaciones, es importante para las pymes porque les hace llegar la fibra óptica, acceso a Internet, convergencia, contenidos, cloud, big data e inteligencia artificial. Contenidos, mediante su alianza con Netflix y cloud, gracias a su acuerdo con Amazon Web Services (AWS). Vodafone, Orange y Más Móvil siguen el mismo camino, “imitando al incumbente y líder del mercado”.

Pymes y autónomos han destacado el crecimiento de Telefónica, en un extremo, por la oferta y la calidad y de Más Móvil, en el otro extremo, porque ofrece precios bajos. Al mismo tiempo, señalan que “Vodafone baja y Orange sube”.

El Corte Inglés y la economía y la sociedad españolas están indisolublemente unidas, dicen pymes y autónomos, que dicen conocer bien El Corte Inglés en un 99%. “El Corte Inglés provee de todo -productos, servicios-, ofrece calidad de servicio, buena atención al cliente y, cada vez más, comercio electrónico para comprar online”. Otros grandes de la distribución, le siguen, como Inditex y Mercadona, entre otros. En Tecnologías de la Información, HP (hardware) y Sage Spain y Microsoft (software).

“La hostelería tiene campeones nacionales, Melia Hotels International, primero, e Iberostar Group, segundo. La expansión internacional de Meliá está ayudando a muchas pymes a seguir al líder hotelero, efecto de arrastre, que también se aprecia en Inditex o, en el caso de CaixaBank, líder del mercado ibérico, de expansión de nuestras pymes al país vecino, Portugal”. La automoción está dominada por Seat, empresa que tiene, como el resto de su sector en menor medida, una industria auxiliar (muy fuerte) del automóvil, compuesta de pymes, pero muy dependientes de los planes de las grandes empresas automovilísticas, cada vez menos españolas y más foráneas, por “lo que las decisiones se toman fuera de España, lo que preocupa a pymes y autónomos en automoción”.

En Energía, lidera Naturgy (antes denominada Gas Natural Fenosa), seguida por Iberdrola; en Aerolíneas, Iberia; en Seguros, Pelayo, primero, y Mapfre, después; en Gestión de Infraestructuras inalámbricas, Cellnex Telecom, “el mejor valor en bolsa (Ibex-35, en 2017 y 2018), con revalorización del 62%”.

Parámetros

Lo que más valoran las pymes y autónomos de las grandes empresas:

  • Que se les provea de contratos, carga de trabajo (98%)
  • Ayuda en la generación de Empleo (95%)
  • Facilidad de acceso a la Financiación bancaria (90%)
  • Mejoras en la gestión (84%)
  • Mejoras en sus procesos internos y de relación con clientes (76%)
  • Formación, especialmente importante en Telecomunicaciones, TIC y servicios financieros (75%)
  • Digitalización, transformación digital, (70%) que se traducen en más productividad y más competitividad.
  • Internacionalización, salida al exterior, exportar (69%)

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