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Cómo se fabrica un micro Intel Xeon E5 V4

Visita la planta de fabricación de los micros Intel Xeon E5 V4, es decir, los que mueven los data centers gracias a los cuales Internet es posible.

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Obama

La agencia americana Bloomberg ha tenido la oportunidad de visitar una planta de fabricación de procesadores, concretamente la de Intel en Hillsboro (Oregón), lugar del que salen los micros Intel Xeon E5 V4, es decir, los que mueven los data centers gracias a los cuales Internet es posible.

El acceso a la planta de producción, cuyo coste de construcción es cifrado por Gartner en 8.500 millones de dólares (sin incluir los costes de I+D y diseño de aquello que se vaya a fabricar en la misma, que puede suponer otros 2.300 millones de dólares) es muy meticuloso: limpieza muy estricta, redecilla para el pelo y acceso a una sala presurizada.

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En la misma, un chorro de aire se encarga de eliminar todo aquello que no puede acompañarte en la visita y, solo entonces, te pondrán guantes, un traje que cubre tu cuerpo por completo (incluidos los zapatos), un segundo par de guantes, unas gafas de seguridad, otra funda para los zapatos y, por fin, estarás listo para acceder. Un matiz importante: ese completo equipo puede servir para protegerte de algún elemento de la planta de producción, pero su principal razón de ser es proteger los microprocesadores de la presencia humana.

Una vez dentro, respiras, y aunque no seas consciente de ello, se trata del aire más limpio y puro que jamás ha llegado a tus pulmones. El sistema de ventilación del centro de producción garantiza que, en cada pie cúbico de aire que entra en la sala, no pueda haber más de diez partículas de un tamaño superior a media micra. Imagina el aire del quirófano del hospital más limpio del mundo: la media será de unas 10.000 partículas del tamaño de una bacteria. ¿Y en la calle?, unos tres millones. Y no es el aire más limpio del lugar, las vainas en las que se conservan las obleas con las que se está trabajando están, virtualmente, libres de partículas en suspensión.

Cómo se fabrica un microprocesador Intel Xeon E5 V4

Las máquinas, enormes robots de producción con un coste estimado de 50 millones de dólares por unidad, producen un leve zumbido al tiempo que realizan operaciones con un nivel de precisión de un nanómetro. Para garantizar su estabilidad, están situadas sobre pedestales de acero unidos a la propia estructura del edificio. De esta manera, se evita el posible efecto de las vibraciones producidas por otras máquinas o, incluso, por los pasos que se puedan dar a su alrededor

¿Y qué hacen esas máquinas? Pues emplear técnicas como la fotolitografía para crear diminutas tramas sobre unas obleas de silicio pulidas de 12 pulgadas, a las que se van añadiendo unas capas increíblemente pequeñas de diversos materiales. Este proceso se lleva a cabo en las vainas que mencionaba anteriormente (las del aire sin partículas) llamadas foups, y que se encuentran selladas herméticamente. De manera periódica, la oblea es limpiada con agua… obviamente, nada que ver con la que sale del grifo o la que compras embotellada. Se trata de un agua tan pura que, por los efectos que podría tener en el metabolismo humano, es mejor no llegar a ingerir nunca.

¿Y cuánto tiempo pasa desde que la oblea entra en el proceso hasta que se convierte en un flamante Intel Xeon E5 V4? ¿Diez minutos? Dos horas? ¿Un día? No. En realidad el proceso completo lleva tres meses, noventa días en los que las máquinas llevan a cabo un proceso de más de 2.000 pasos de fotolitografía, limpieza, aplicación de materiales, más limpieza (con aguafuerte), hasta que se puede efectuar el encapsulado (en cerámica) del procesador.

Tres meses en los que ni un solo ser humano habrá tenido contacto físico con el mismo. El resto de la historia ya lo conoces: empaquetado, almacenaje, distribución y venta… a partir de aquí ya no difiere de lo que vemos día a día, salvo que, al finalizar el mismo y llegar a su destino, volverán a destacar, haciendo posible que los data centers hagan que la Internet que conocemos (y la que está por venir) sea una realidad.

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