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Aitor Moreno, responsable de Tecnologías y Sistemas Cuánticos de LKS Next Aitor Moreno, responsable de Tecnologías y Sistemas Cuánticos de LKS Next

Entrevistas

«Las empresas que prueben cuántica ahora liderarán el mercado en cinco años»

Aitor Moreno

Responsable de Tecnologías y Sistemas Cuánticos

LKS Next

Publicado el

Entrevistamos a Aitor Moreno, responsable de Tecnologías y Sistemas Cuánticos de LKS Next, para aterrizar, con muy poco ruido y mucha precisión técnica, qué significa realmente que la computación cuántica haya pasado del laboratorio a la empresa.

Aitor Moreno sitúa 2024-2025 como un punto de inflexión debido a la mejora sustancial en la calidad de los qubits, los flujos híbridos cuántico-clásicos operativos y el acceso remoto a ordenadores cuánticos y emuladores desde las principales nubes públicas, con entornos de desarrollo que ocultan gran parte de la complejidad física. Para un CIO o un CTO, el mensaje es claro: la cuántica deja de ser “promesa” para convertirse en herramienta aplicable a problemas de negocio muy concretos.

Desde LKS Next, Aitor Moreno describe cómo están combinando computación cuántica, IA y análisis de datos para abordar casos de uso reales en energía, logística, ciberseguridad, industria o salud, desde optimización de rutas y planificación de recursos hasta detección de anomalías y simulación de nuevos materiales o terapias. El enfoque no es futurista, sino ingenieril, se trata de usar el paralelismo cuántico allí donde los solvers clásicos heurísticos dejan de ser satisfactorios o donde la precisión y sensibilidad de los modelos de IA tradicional se quedan cortas.

Otro eje clave es el talento. Aitor Moreno insiste en que la verdadera escasez no será de físicos cuánticos, sino de perfiles híbridos capaces de orquestar flujos de trabajo cuántico-clásicos, integrar seguridad post-cuántica, entender tanto el algoritmo como el negocio y traducir estos modelos a código y operaciones en sectores como energía, finanzas, industria o salud.

Mirando a 2030, anticipa un escenario en el que la ventaja competitiva no la dará poseer el “mejor ordenador cuántico”, sino ser capaz de resolver mejor problemas de negocio específicos, y donde las empresas que hoy están haciendo pruebas de concepto cuánticas marcarán el ritmo del mercado.

[MCPRO] Recientemente has comentado que «estamos en un año decisivo en el que las tecnologías cuánticas están pasando del mundo de la academia y la investigación a la aplicación práctica». ¿Cuál es exactamente el punto de inflexión que ves? ¿Qué ha cambiado entre 2024 y 2025 qué hace que la computación cuántica sea ya «práctica» y no solo «prometedora»?

[Aitor Moreno] Hace apenas dos meses, en una ponencia magistral dentro del marco de la Semana Cuántica de IEEE, el premio Nobel William Phillips compartió una animación creada hace 15 años que representaba su escenario soñado: manipular átomos individuales y realizar operaciones cuánticas sobre ellos.

Este sueño es ya una realidad actual que, además, se está democratizando. Tenemos a nuestra disposición, en remoto, múltiples ordenadores cuánticos puros y emuladores cuánticos (ordenadores digitales que imitan a los reales) en los que podemos ejecutar programas de simulación, optimización e IA cuánticos desde nuestras empresas.

Hace apenas seis años, la capacidad de los ordenadores cuánticos era muy limitada, pero actualmente su capacidad y precisión están creciendo de forma exponencial, nunca mejor dicho. Todas las predicciones hechas hace dos años han fallado por pesimistas. Vamos más rápido de lo que nadie había pensado.

Si a este hecho sumamos que los grandes fabricantes de procesadores CPUs, GPUs y sistemas de superordenadores HPC están incorporando en sus hojas de ruta la manera de ejecutar (aunque sea de forma simulada) la matemática cuántica que marca la diferencia entre los algoritmos clásicos y los cuánticos, tenemos la tormenta perfecta.

Todos los grandes proveedores digitales incluyen ya en sus plataformas en cloud sus “espacios de trabajo” cuánticos, del mismo modo que los ofrecían para sistemas de Big Data o el despliegue de aplicaciones móviles o web. Y si hace unos años programar una solución cuántica era algo reservado a matemáticos o físicos, el software y las librerías actuales permiten “traducir” los problemas de negocio, de forma casi transparente, a los llamados “circuitos cuánticos” (lo que los ordenadores entienden) cada vez de forma más sencilla y con funciones y métodos de alto nivel.

Para mí, el punto de inflexión del 2024 al 2025 ha sido que las tecnologías cuánticas, y en particular la computación cuántica, están calando y llegando al día a día en todos los ámbitos, tanto personales como empresariales. Ya no nos sorprende oír hablar del “Gato de Schrödinger” en la televisión o en la radio; escuchar cómo la computación cuántica puede solucionar problemas muy complejos de una forma diferente, con una calidad de resultados mayor, o incluso oír hablar de seguridad post-cuántica o de comunicaciones cuánticas.

No es casualidad que la ONU haya declarado 2025 como el Año Internacional de la Ciencia y la Tecnología Cuánticas, ni que en julio de este año la Comunidad Económica Europea haya publicado su hoja de ruta en la estrategia cuántica, ni que el ecosistema nacional en el que nos movemos sea uno de los más activos del mundo.

Gracias a la labor divulgadora, al menos desde 2018, de universidades, centros tecnológicos, empresas innovadoras y, sobre todo, de visionarios únicos y valientes que han impulsado estrategias público-privadas en las administraciones y gobiernos (convencidos de que la cuántica era una oportunidad singular en este nuevo siglo y la manera de construir un legado que habíamos dejado pasar con otras tecnologías) el mensaje ha calado.

Y aunque aún queda mucho por hacer, son muchas las empresas de nuestro entorno, con un ADN innovador, que han entendido que o comenzamos ya a desarrollar aplicaciones, conocimiento, software propio, patentes y soluciones en esta tecnología, o lo harán otros por nosotros. Como ha pasado con la IA generativa, corremos el riesgo de pasar de líderes en el mercado internacional a meros consumidores de tecnología, dejando que la industria genere beneficios fuera de nuestros ecosistemas.

La disrupción viene, por lo tanto, de la fuerza de este mensaje, acompañada además del hecho de que entre 2024 y 2025 se ha producido una mejora notable en la calidad de los qubits. Los tiempos de coherencia son más largos y los errores, aunque aún presentes, se han reducido lo suficiente como para ejecutar circuitos cuánticos más profundos y estables, capaces de ofrecer una ventaja de negocio medible en aquellos procesos donde se aplican. Esto no significa que hayamos alcanzado la computación cuántica totalmente tolerante a fallos, pero sí que los sistemas actuales permiten resolver tareas específicas con resultados reproducibles, algo que hace apenas dos años no era posible.

Otro hito importante en estos dos años ha sido la consolidación de los flujos de trabajo híbridos, donde algoritmos cuánticos se integran directamente con sistemas clásicos de alto rendimiento. En 2024 esto era principalmente experimental; en 2025 se ha convertido en un modelo operativo estándar, soportado por entornos de programación accesibles, mejores herramientas de compilación y optimización de circuitos y APIs que permiten a las empresas incorporar pasos cuánticos en sus procesos clásicos.

Las tecnologías cuánticas son, en mayor o menor medida, una realidad, y la computación cuántica, en concreto, una oportunidad competencial hoy. Por supuesto, siempre habrá quienes duden de ello, pero esto ya lo vivimos con la IA. Para algunos, el despertar a esta realidad fue tarde y traumático. Debemos aprender de nuestros errores pasados.

Aitor Moreno, responsable de Tecnologías y Sistemas Cuánticos de LKS Next

 

[MCPRO] LKS Next está combinando computación cuántica con IA y análisis de datos para resolver desafíos en energía, logística y ciberseguridad. ¿Podrías compartir un caso de uso específico en uno de estos sectores donde ya estáis viendo impacto medible o próximo? ¿Cuál es el problema empresarial real que estáis resolviendo?

[Aitor Moreno] En primer lugar, se ha de entender que la computación cuántica no consiste en ejecutar los algoritmos o programas clásicos en nuevas máquinas más potentes. No. La computación cuántica es una nueva forma de abordar los problemas de negocio de una manera totalmente diferente. Pensemos que, por primera vez en la historia de la humanidad, tenemos sistemas de procesamiento en paralelo que, a diferencia de las GPUs actuales, funcionan en un paralelismo analógico.

Utilizan las propiedades de la superposición (pensemos que con 40 qubits podemos almacenar dos billones de datos decimales en un único registro o fila cuántica), las propiedades del entrelazamiento (la correlación entre dichos datos generada de forma “natural”, donde lo más cercano afecta más al dato adyacente que al lejano) y el paralelismo cuántico, que implica que las funciones que apliquemos al registro cuántico se aplican a todos los estados a la vez. Por lo tanto, tenemos un sistema capaz de analizar, por fuerza bruta, uno por uno, todos los estados de dicho registro cuántico… pero de golpe.

Estas propiedades nos llevan a un siguiente paso en la ingeniería informática, en la ingeniería industrial y en la ciencia de datos. Como no podía ser de otra manera, desde LKS Next estamos aplicando esta nueva matemática a soluciones de optimización energética en edificios, optimización de asignación de tareas a empleados en entornos con mucha variabilidad, detección de comportamientos anómalos en clientes o en accesos a servicios en entornos de ciberseguridad (con una precisión y sensibilidad mayor que sus modelos análogos de IA “clásica”), optimización de rutas en puertos, predicción de paradas en entornos productivos, simulación de nuevos productos o nuevas terapias clínicas y sus efectos futuros en pacientes, configuración de nuevas topologías en materiales dentro de entornos multifísicos de aerodinámica de fluidos, o incluso el desarrollo de un nuevo vino (KUBE), junto con la startup Aidtec (ya a la venta, por cierto) en base a sus características moleculares.

Hasta ahora, si queríamos analizar cómo se comportan las moléculas debíamos simularlo en un ambiente digital. Hoy podemos acceder a un sandbox de pruebas físico, un ordenador cuya unidad mínima de trabajo (los qubits) son realmente partículas reales. Podemos pedir, mediante software, que simulen su comportamiento como lo que realmente son: partículas subatómicas.

Por lo tanto, es difícil seleccionar un solo caso de uso de los múltiples que estamos abordando. Por aplicabilidad, cabe destacar que LKS Next ha desarrollado un producto, Lamassu, que permite asegurar la gestión de la identidad digital del dispositivo a lo largo de su ciclo de vida y el impacto en los certificados que determinan esta identidad digital en entornos IoT, con criptografía post-cuántica integrada.

Pero quizá, por su vertiente más humana, uno de los proyectos que más me cautivan es el que estamos realizando dentro de un estudio cuántico de búsqueda de nuevas terapias para ayudar a niños con enfermedades neurodegenerativas raras. Algo realmente importante y necesario. Lo hacemos mediante algoritmos de “Quantum Machine Learning” y solvers de optimización y búsquedas basadas en modelos cuánticos. Es fundamental que las tecnologías cuánticas sirvan, además de para otros muchos contextos, para mejorar la calidad de vida en situaciones tan críticas como esta.

[MCPRO] La Estrategia Nacional de Tecnologías Cuánticas 2025-2030 moviliza 1.500 millones de euros (800M públicos + 700M privados). ¿Cómo ves que esta inversión impactará en el desarrollo del ecosistema cuántico español? ¿Cuáles crees que serán las áreas donde España tiene más ventaja competitiva vs. otros países europeos o globales?

[Aitor Moreno] La Estrategia Nacional de Tecnologías Cuánticas 2025-2030 supone, en primer lugar, un liderazgo en las distintas iniciativas cuánticas a lo largo de todo el territorio español y, además, un cambio de escala para el ecosistema, ambos aspectos muy necesarios a mi entender. Hasta ahora, buena parte de las capacidades cuánticas estaban concentradas en grupos muy activos de investigación, centros de innovación, asociaciones y clústeres empresariales muy concretos y poco conectados, algo bueno, necesario y normal en los estadios iniciales de una tecnología. Mejor impulsar que estar parados.

Pero en este momento, con la madurez adquirida, la Estrategia apuesta por crear una infraestructura de país en computación, comunicaciones y sensórica cuántica. Esto permitirá que más empresas y centros accedan a hardware y bancos de pruebas sin recurrir al extranjero; fomentará proyectos colaborativos entre nodos científicos e industriales, y conectará a España con las principales redes europeas de comunicaciones cuánticas. En la práctica, es el paso de tener “islas de excelencia” a una red nacional estructurada.

Este paso es importante, dado que se aprovecha el enorme talento con el que España ya contaba en investigación puntera en tecnologías cuánticas, pero ahora dirigiéndolo hacia un enfoque mucho más claro de transferencia tecnológica, industria y soberanía digital cuántica, algo vital en el entorno geopolítico actual.

La Estrategia impulsa pilotos pre-comerciales, apoya la creación de startups deep tech, fortalece la transferencia desde universidades y centros y activa la compra pública innovadora para que la Administración se convierta en primer cliente de soluciones cuánticas. Si esta ejecución se consolida, una parte relevante de la inversión se traducirá en productos, servicios y propiedad industrial generada en España, además del gran activo actual en publicaciones científicas.

En ese punto disruptivo entre el 2024 y el 2025, de “mensaje enviado y recibido”, la Estrategia nos manda una señal inequívoca: la cuántica es una prioridad de Estado. El objetivo (compartido con LKS Next) es crear las condiciones adecuadas para que España pase de ser un país con excelente ciencia cuántica a uno con industria, aplicaciones y talento cuántico propios.

En particular, creo que ya es una realidad que somos líderes en sensórica cuántica y comunicaciones, y que tenemos un gran reto: generar la soberanía digital y liderar a nivel internacional la nueva industria de la ingeniería informática cuántica y de la cuántica aplicada a la ingeniería. Según mi opinión, tenemos una posición de ventaja hoy, y no podemos desaprovecharla.

[MCPRO] La reciente inauguración del primer IBM Quantum System Two operativo de Europa en San Sebastián (con 156 qubits) y la estrategia Biqain de Bizkaia están posicionando al País Vasco como polo cuántico europeo. ¿Qué papel juega LKS Next en este ecosistema vasco? ¿Cómo se complementan las iniciativas públicas (BasQ, Biqain) con la apuesta privada de consultores como vosotros?

[Aitor Moreno] La instalación del ordenador más potente de IBM, único en Europa, el “Quantum System Two”, en Donostia hace apenas un mes, no es casualidad. Euskadi lleva más de seis años de intenso trabajo impulsando tecnologías cuánticas, liderado por la iniciativa BasQ y con el apoyo de las tres diputaciones vascas (Biqain, Gipuzkoa Quantum Hub y Araba Quantum Lab), cada una con su estrategia particular pero complementaria. El resultado es un ecosistema único en el mundo que aúna investigación, transferencia tecnológica e innovación en tecnologías cuánticas y que ha situado al País Vasco en el radar global de la cuántica, como referente y modelo a seguir y replicar.

Se trata de un modelo poco habitual en Europa: tres territorios con especializaciones complementarias funcionando como un único hub cuántico, bajo el paraguas de expertos en las distintas fases de madurez tecnológica. El resultado medible y efectivo es que Euskadi está atrayendo talento altamente especializado a la academia vasca, pero también a numerosas startups, empresas e inversión.

Esto se debe a la combinación de varios pilares: acceso a un sistema de computación real local (IBM en Gipuzkoa), a un potente ecosistema de acceso a ordenadores cuánticos y emuladores dentro de Biqain, a la generación de nuevos laboratorios de sensórica cuántica en María Goyri, a un anillo QKD en Bizkaia y a muchos otros elementos que muestran el sustrato que se está consolidando.

En este entramado surge una pregunta evidente: ¿Qué papel desempeña la empresa privada y, en particular, actores como LKS Next?

La respuesta es clara. Si lo público está construyendo la infraestructura, conformando el ecosistema cuántico e invirtiendo en talento, el papel de LKS Next es hacer que todo ello genere valor añadido en forma de utilidad, industria, riqueza y legado. Es decir, traducir la potencia científica en valor industrial, acelerar la adopción real de estas tecnologías y acompañar a las empresas que necesitan entender qué pueden hacer hoy (y qué podrán hacer mañana) con la cuántica. Así, LKS Next actúa como puente entre la ciencia y la industria, entre el potencial del laboratorio y las decisiones estratégicas de una pyme, empresa o negocio, con el apoyo indiscutible de la infraestructura pública.

De hecho, LKS Next tiene como principal objetivo la inclusión de tecnologías cuánticas aplicadas en entornos productivos reales, ayudando a formar a las empresas sobre qué es la cuántica y, sobre todo, para qué sirve; apoyar a prescriptores y usuarios en la ideación de casos de uso, en su implementación y en su despliegue final mediante una metodología que asegure el éxito desde las primeras semanas del proyecto.

De este modo, está apoyando a todo el ecosistema vasco en la ideación, acompañamiento, formación, asesoramiento, implementación y despliegue de casos de uso concretos en sectores como automoción, energía, salud, industria farmacológica, logística, finanzas, gobierno y banca. A su vez, impulsa pilotos, integra capacidades de IA y HPC y crea las condiciones necesarias para que las empresas puedan empezar a experimentar sin asumir riesgos desproporcionados.

Además, LKS Next aporta un conocimiento profundo del tejido productivo vasco y una capacidad operativa inmediata para acompañar a las empresas en procesos de transformación tecnológica. Nuestra obsesión es que el conocimiento y el talento crezcan de forma local. Para lograrlo, necesitamos una industria que permita que nuestros jóvenes sientan que somos líderes tecnológicos en cuántica: desde la FP (que tiene mucho que decir en esta tecnología) hasta las universidades, los centros de investigación y los entornos de innovación, conformando también un liderazgo industrial en tecnologías cuánticas, con un ecosistema rico desde la academia hasta las pymes. Así, su futuro estará asegurado en casa, sin necesidad de investigar o innovar fuera.

El futuro de la soberanía tecnológica de las siguientes generaciones nos lo estamos jugando hoy mismo. Y LKS Next es muy consciente de ello. Pero para conseguirlo es imprescindible que todos los componentes del ecosistema colaboren sin recelos si queremos construir ese tejido.

[MCPRO] Muchas organizaciones aún ven la computación cuántica como «ciencia ficción» o algo «de laboratorio». ¿Cuál es tu consejo para un CTO o líder de tecnología que quiere entender si la computación cuántica es relevante para su negocio hoy? ¿Qué preguntas debería hacerse antes de invertir en proyectos cuánticos?

[Aitor Moreno] Como decía, en todas las tecnologías hay empresas que se adelantan al resto, con cierto riesgo, pero que logran una ventaja competitiva. Y otras que prefieren esperar a que otros “se equivoquen” y, cuando las tecnologías están maduras, abordarlas. El principal problema es que las tecnologías disruptivas (y en especial las tecnologías cuánticas) avanzan tan rápido que, para cuando quieren adoptarlas, ya se ha perdido esa ventaja competitiva y se ha convertido en una obligatoriedad.

Nos ha pasado con la IA generativa; hace siete años era para algunos “ciencia ficción”, otros supieron integrarla en sus procesos y comenzaron a generar valor, pero ahora ese valor diferencial se ha perdido. Debemos tener un asistente de IA igual que tenemos el correo o el Excel, y en la parte de oferta hay una competencia desmedida. Con la cuántica, en cinco o siete años ocurrirá lo mismo. Y las empresas que estén abordando pruebas de concepto de computación cuántica hoy estarán por delante del resto. Esto está ocurriendo ya.

Pongo dos indicadores muy claros. El primero: en LKS Next estamos contratando soluciones cuánticas aplicadas para clientes. Es un hecho objetivo que demuestra que ya existe negocio alrededor de la computación cuántica. Y el segundo: prácticamente todas las grandes corporaciones españolas ya tienen sus equipos de cuántica internos y sus inversiones cerradas para los próximos años, desarrollando soluciones propias en entornos como el bancario o el de las utilities. La computación cuántica ha llegado para quedarse, y las soluciones (por ejemplo, de IA) o serán cuánticas o híbridas, o no serán efectivas.

Estamos en un momento en el que la cuántica empieza a ofrecer ventajas en ámbitos muy concretos, pero también en el que los riesgos por no prepararse (desde la ciberseguridad post-cuántica hasta la obsolescencia tecnológica) empiezan a ser reales. Por eso, mi consejo a un CTO sería, primero, comprender para qué puede ayudar la computación cuántica en su negocio. Estoy de acuerdo en que no todos los problemas con algoritmos prescriptivos o predictivos deben resolverse con computación cuántica. No siempre es necesario.

Antes de plantearse un proyecto cuántico, un líder tecnológico debería hacerse tres preguntas muy sencillas. La primera: ¿tengo problemas complejos donde la optimización, la simulación o la IA “clásica” o “paralelizada” no son capaces de resolver hoy de manera satisfactoria y que, además, son estratégicos? La clave es el concepto de “satisfactorio”.

Si, por ejemplo, tengo un solver heurístico que resuelve un problema de rutas logísticas o de planificación, pero hay tanta variabilidad o tantos escenarios posibles que si lo lanzo una vez me da un resultado, lo lanzo otra y me da otro, lo dejo más tiempo y vuelve a cambiar, o lo inicializo con una “semilla” diferente y también cambia, y me genera “angustia” no conocer cuál de todos los millones de escenarios es el óptimo, la única forma de dormir tranquilo y conocer el margen de ganancia real es la optimización cuántica. Es la única tecnología actual capaz de asegurar el mejor resultado.

Si tengo un modelo de IA que tiene un buen accuracy pero no acierta todo lo que me gustaría (tiene baja precisión) y, además, deja escapar muchos patrones relevantes (tiene poca sensibilidad), los modelos de IA cuántica son para mí, dado que la matemática cuántica permite mejorar ambos indicadores a la vez. Y si mis procesos de simulación ingenieril en la conformación de nuevos perfiles, productos, materiales, baterías o fármacos son muy lentos, muy costosos o simplifican demasiado, la simulación cuántica es para mí.

Si la respuesta a estas preguntas es afirmativa, el siguiente paso que recomendaría sería acompañarse de un buen consultor e integrador, con un método ingenieril y científico que permita abordar el proyecto de forma profesional y que, en el camino, me permita aprender del proceso y entender mejor esta tecnología. Y si aún creo que la computación cuántica no es para mí, estoy seguro de que sí es algo que todas las organizaciones deben entender, o al menos observar y vigilar de cerca. Las que empiecen ahora serán las que tengan ventaja competitiva en los próximos tres o cinco años, que es cuando los ordenadores cuánticos desplegarán todo su potencial real. Y cinco años es pasado mañana.

[MCPRO] Mira por favor a 2030, cuando la computación cuántica alcance madurez. ¿Cómo imaginas que será el panorama competitivo? ¿Qué empresas españolas crees que estarán liderando el uso de computación cuántica en producción? ¿Y qué habilidades/talento cree LKS Next que va a escasear?

[Aitor Moreno] En 2030, la computación cuántica habrá alcanzado un grado de madurez en el que ya hablaremos abiertamente de ventaja cuántica, no de utilidad de negocio o ventaja empresarial. Y ese momento será singular, porque lo cambiará todo.

Sin embargo, lo asumiremos como algo espectacular (quizás en un primer momento), pero es cierto que los humanos nos acostumbramos enseguida a lo excepcional y veremos la ventaja cuántica como algo habitual. No soy capaz de imaginar las aplicaciones que podremos desarrollar en ese momento (está demasiado cerca), pero sí estoy seguro de que el panorama competitivo será menos una carrera por tener el “mejor ordenador cuántico” y más una carrera por ver quién es capaz de resolver mejor problemas de negocio concretos.

En esa carrera triunfarán aquellas empresas que hoy, en este mismo momento, ya están realizando sus incursiones en la computación cuántica. Así de simple. Existen muchas empresas que ya están trabajando en pruebas de concepto (estamos en la era de las PoCs cuánticas), con casos de uso públicos. Solo hay que buscarlos en la red.

Desde LKS Next creemos que la verdadera escasez no será de “físicos cuánticos”, sino de perfiles híbridos. Van a faltar ingenieros y arquitectos capaces de orquestar flujos de trabajo híbridos cuántico-clásicos en la nube; especialistas en datos y optimización que entiendan tanto los algoritmos como el negocio energético, financiero o industrial; y expertos en ciberseguridad post-cuántica capaces de guiar a las organizaciones en la migración de sus sistemas críticos.

Lejos de ser un nicho exclusivo de físicos o matemáticos, el ecosistema cuántico necesita también ingenieros informáticos que traduzcan modelos complejos a código eficiente; científicos de datos que reconozcan patrones útiles en entornos probabilísticos, y perfiles industriales, mecánicos o químicos que conozcan el terreno físico que se desea simular o mejorar.

La computación cuántica es, además, una tecnología profundamente colaborativa. Existen comunidades open source globales trabajando en algoritmos, frameworks y plataformas compartidas, generando una dinámica de innovación sin precedentes. Este entorno exige profesionales con mentalidad multidisciplinar y visión global.

En LKS Next creemos firmemente que estamos ante un momento bisagra. Una nueva generación de talento debe formarse no solo para usar estas herramientas, sino para liderar su desarrollo y aplicabilidad desde aquí, desde nuestro entorno. Es una responsabilidad y una gran oportunidad. Nuestro compromiso es claro: impulsar la transición tecnológica y formar a quienes marcarán el ritmo del cambio en los próximos años.

Estamos en los inicios de una nueva era computacional. Ojalá seamos lo suficientemente proactivos e inteligentes como para generar y mantener el talento cuántico en nuestros ecosistemas nacionales. El futuro de nuestras próximas generaciones está en nuestras manos.

 

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