Windows Defender mejora ¿Necesitas antivirus externo en Windows 10?

Windows Defender

Windows 10 ha traído al mercado grandes novedades y mejoras, incluyendo el apartado de la seguridad. Windows Defender es la solución de seguridad nativa incluida como “primera línea de protección”suficiente para una parte de usuarios si se combina con otras características de seguridad del sistema.

Variante mejorada de la aplicación Microsoft Security Essentials, Windows Defender ofrece protección antivirus y antimalware en tiempo real. Recientemente se ha añadido la función de análisis en el inicio sin conexión, que brinda la posibilidad de utilizar Windows Defender sin conexión en el arranque de Windows 10, lo que permitirá conocer problemas de seguridad antes de que tengan la oportunidad de arrancar y burlar la seguridad.

Windows Defender es una aplicación nativa del sistema y por ello destaca por su integración con el sistema y su facilidad de uso. Además, es el antivirus que menos sobrecarga provoca en el sistema para no penalizar el rendimiento, tanto funcionando en segundo plano como en la búsqueda activa de malware.

WindowsDefender

Cada usuario o profesional tendrá que valorar la necesidad de utilizar una solución de seguridad externa, pero para una buena parte de ellos será suficiente la activación de este Windows Defender, si tenemos en cuenta otras medidas que incluye Windows 10.

Entre ellas, destaca el almacenamiento de las credenciales de usuarios en un “contenedor” seguro, que no se expone incluso si piratas informáticos acceden al código del kernel.

También cuenta con nuevo sistema de autenticación Windows Hello y Passport, que utiliza sensores infrarrojos, lectores de huellas dactilares y cámaras para conseguir de forma conjunta una identificación plena, más segura y sin fisuras ni agujeros fácilmente aprovechables.

En un guiño para su implantación en empresas, Windows 10 también tiene opciones para separar los datos del trabajo y los personales, mayor control sobre las redes privadas virtuales y opciones para impedir que los empleados puedan instalar aplicaciones que no estén firmadas digitalmente.