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Opinión

La nueva empresa conectada gracias al “social business”

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juan miro

Juan Miró, Sales Manager de Infor España.

Adiós a lo viejo…

Aunque el término “ERP” fue acuñado en 1990 por el grupo analista Gartner, su tecnología subyacente se remonta a la década de 1970. Con los ERPs, las organizaciones obtuvieron sustanciales mejoras de productividad a lo largo de sus operaciones de fabricación, beneficios que más adelante se ampliaron (ya en la década de los 2000) a las actividades de comercio electrónico y cadena de suministro. Aunque esta extensión de capacidad fue estupenda en teoría, la realidad de estas suites “de talla única” supuso, no obstante, algunos problemas. Los ERPs se inflaron con demasiadas funcionalidades, y el nivel de complejidad implicado resultó en que las implementaciones se alargasen durante años, además de conllevar costosas implementaciones y puestas en marcha.

Por otro lado, para operar de forma rentable, las empresas necesitan sistemas que se ajusten al menos en un 80-90 % a sus necesidades sectoriales, lo que es significativamente superior a lo que estaban acostumbradas con los tradicionales sistemas ERP. Esta falta de funcionalidad agrava la complejidad, puesto que muchas organizaciones se ven obligadas a recurrir a modificaciones específicas por parte de los clientes y socios empresariales.

Los sistemas altamente personalizados limitan a las empresas a la hora de actualizarse a las últimas versiones de su software; algo necesario para seguir el ritmo a los cambios tecnológicos y de mercado. Y las empresas necesitan vincular el ERP con las aplicaciones de contabilidad de la sede central, RRHH o marketing, de cara a crear informes precisos de inteligencia de negocio.

 

La buena noticia para las empresas es que una revolución ERP está ya en marcha, transformando el modo en el que el ERP se presenta  y se adapta.

 

… y hola a lo nuevo

 

El software ERP moderno, con amplias funcionalidades y orientado por sectores verticales, ya está disponible. Como elemento vital, estas nuevas aplicaciones contienen muchas de las funciones sectoriales que debían construirse de forma personalizada en el pasado. Así, un panadero ya no tiene que adaptar un ERP alimentario genérico, sino que obtiene una aplicación específica que tiene en cuenta la idiosincrasia de sus procesos de negocio, como puede ser la variación de temperaturas en el horno. Y esto es algo que le llega hecho, ahorrando tiempo y costes de implementación. Por lo tanto, las empresas ya no dependen de aquellas viejas y costosas personalizaciones sectoriales.

 

Por supuesto, las empresas preguntarán “¿cómo funciona esto en la práctica?, ¿por qué debería arriesgarse a un proyecto TI fallido que arruinase el negocio?”.

 

Son preguntas legítimas que surgen cada día. Pero ahora estamos inmersos en la “era internet”, en la que se espera que las aplicaciones trabajen juntas, en cualquier parte y en cualquier momento. Si caen unos pocos sitios de internet, ¿se cae toda la Web? No, por supuesto que no. Esta es la forma en la que se diseñan hoy los sistemas empresariales. La base de internet es una arquitectura sin conexión directa, utilizando aplicaciones basadas en estándares como el XML, y este principio se ha introducido ahora en el diseño del software de aplicaciones, inspirando la nueva evolución.

 

El toque ”tequi”

 

Por tanto, al abandonar las integraciones muy conectadas a favor de una arquitectura de baja conexión, donde las aplicaciones simplemente generan y transmiten los documentos empresariales en XML, las empresas pueden actualizar los sistemas tantas veces como necesiten –sin una “operación a corazón abierto” del sistema ERP-, manteniendo los vínculos necesarios con el resto de aplicaciones. De hecho, cientos de clientes de Infor ya se están beneficiando de pequeñas actualizaciones regulares para su software cada 6-8 semanas, eliminando los quebraderos de cabeza que suponían la planificación y ejecución de las grandes actualizaciones al viejo estilo hace tan sólo unos años.

 

Una arquitectura sin conexión directa proporciona una enorme flexibilidad al adoptar las soluciones cloud. Por ejemplo, un fabricante puede ser receloso y preferir ejecutar de forma propietaria sus actuales sistemas contables y el ERP crítico para el negocio, junto a otras aplicaciones punteras en la nube, como la de RRHH o la gestión de asistencia, de cara a un despliegue rápido y una reducción de gasto de capital. O quizás prefiera desplegar un sistema de gestión de gastos en la nube, ya que no es central para el negocio y sólo se utiliza ocasionalmente.

 

Un entorno híbrido de este tipo proporciona la comodidad, flexibilidad y capacidad de elección que la empresa demanda en función de sus necesidades. Por tanto, una compañía puede actualizar una aplicación sin que afecte a las otras. Incluso puede elegir actualizar una aplicación en la nube durante la fase de despliegue y pruebas, y después conectar con la aplicación propietaria o mantener la aplicación en la nube de forma perpetua. La elección es suya, no del fabricante.

 

La nube es cada vez más popular como “terreno de cultivo” para las pruebas iniciales, la formación de usuarios y la fase piloto antes de comprometer recursos financieros con un despliegue propietario. El fabricante británico de tecnología Oxford Instruments hizo exactamente esto en su reciente despliegue de una solución integrada ERP y PLM de Infor.

 

Debido fundamentalmente a la arquitectura de baja conexión, las aplicaciones en la nube y propietarias continúan hablando entre ellas e integrándose de forma inteligente. Y lo que es crítico: cualquier diversidad de fondo no interfiere en la experiencia de usuario. Los usuarios no saben si la información que reciben llega de una aplicación propietaria, de la nube, de un despliegue híbrido o de todos ellos.

 

ERP moderno significa ERP social

 

Los empleados actuales están acostumbrados a acceder a los “me gusta” de Facebook desde un teléfono móvil o tableta y a disfrutar de una experiencia consistente y familiar en Amazon desde cualquier parte del mundo gracias a la web. Pueden comunicarse y conectarse en movilidad y, lo que es más importante, ahora piden lo mismo a su software en el lugar de trabajo.

 

Existe una ventaja competitiva en el hecho de contar con una interfaz de usuario intuitiva que pueda mejorar la navegación, simplificar las comunicaciones, reducir la curva de aprendizaje, mejorar la experiencia de usuario e impulsar la productividad. Una interfaz de usuario moderna puede crear un entorno de “empresa social” en el que el poder de las modernas redes sociales, herramientas y aplicaciones de negocio se combina para transformar profundamente la forma en la que los individuos trabajan.

 

Un aspecto crítico es el uso de un “feed” de noticias al que las personas puedan suscribirse, en lugar de utilizar los torrentes de correos electrónicos esporádicos. En lugar de seguir a personas en Twitter y Facebook, los “objetos” se siguen dentro de una red de empresa social que puede incluir órdenes de compra y ventas, peticiones de trabajos de mantenimiento, clientes, facturas e incluso piezas específicas de los equipos. El sistema alerta al suscriptor siempre que el objeto cambie de estado. Además, un usuario puede “compartir” un objeto dentro de una actualización para otros individuos que trabajen en la cadena de suministro de la empresa.

 

Esto no es simplemente un canal de chat social que se encuentra fuera de las aplicaciones de la empresa. La empresa social necesita integrarse dentro de la aplicación, por lo que los objetos dentro del “feed” de noticias son extracciones directas de la aplicación. De este modo, cualquiera que tenga dudas, por ejemplo, sobre una “factura sospechosa” puede hacer clic en el objeto e invocar la aplicación ERP subyacente para resolver el problema en tiempo real.

 

Cuando se comparte una actualización, el contexto de esta actualización acompaña al objeto compartido. Esto significa que el receptor conoce el contexto preciso en el que se ha suministrado la información y puede actuar en consecuencia. Esta secuencia de “Seguir-Compartir-Actuar” define a la nueva generación de ERPs; con la información y el trabajo siendo seguidos por las personas del equipo de forma directa, capacitando a las personas para actuar y lograr resultados específicos.

 

Estas redes de empresa social son inteligentes puesto que están diseñadas para utilizar la red existente de personas, aplicaciones, máquinas y datos –incluso cuando las personas no se conocen entre sí. El sistema puede conectar de forma proactiva a la gente, con mensajes del tipo “¡debes conocer a esta persona!”. Utilizando el conocimiento de todas las conexiones necesarias entre personas/departamentos en sus puestos de trabajo específicos, se puede crear un “gráfico social” de la empresa para la composición del sistema.

 

Una empresa social basada en el ERP ofrece capacidades de colaboración intensiva y, gracias a la facilidad de integración móvil con el ERP, aporta incluso más opciones para los empleados que viajen.

 

Conclusión

El ERP es en sí mismo el resultado de una evolución tecnológica: los primeros sistemas de planificación de la fabricación de hace 30 años que dieron lugar al ERP están ahora confinados en los dominios de las aplicaciones antiguas. Ante las enormes oportunidades para aprovechar nuevas formas de trabajar más inteligentes, rápidas y ágiles, las empresas necesitan hoy transformar el dinosaurio ERP monolítico que vive en su back office, en una herramienta amable que se adapte al entorno empresarial moderno y social.

 

 

 

 

 

 

 

Periodista especializada en tecnologías corporate, encargada de las entrevistas en profundidad y los reportajes de investigación en MuyComputerPRO. En el ámbito del marketing digital, gestiono y ejecuto las campañas de leads generation y gestión de eventos.

Opinión

IoT y robótica, el futuro de la tecnología

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Nos espera un futuro inmediato francamente apasionante. La tecnología, cada vez más, al servicio del ciudadano es una completa realidad. El Internet de las Cosas que hasta hace poco albergaba dudas razonables sobre cómo afectaría a usted, lector de esta publicación, se han disipado gracias a que el tiempo que – sabiamente-  pone a cada cosa en su justo sitio- y a las empresas más punteras de la industria tecnológica donde sus departamentos de I+D+i se esfuerzan por desarrollar aplicaciones que facilitan en gran medida la vida.

Y si al IoT le sumamos las bondades que ya pone en bandeja la robótica, el resultado es, simplemente, sublime. Déjenme que les ponga en situación: desde Smarttek desarrollamos soluciones robóticas específicas tanto para el sector residencial como industrial en dos áreas claramente definidas: los robots cortacésped y los robots de limpieza. Dos líneas de negocio que, sin duda, ayudan en tareas, por un lado peligrosas y, por otro – cansinas para el usuario.

Durante los últimos 10 años, tanto nosotros como compañías de la competencia hemos invertido millones de dólares en desarrollar soluciones cada vez más eficientes, proporcionando diversas mejoras en la experiencia de usuario. Sin embargo, el punto de inflexión para el sector de la robótica, según entendimos en Smarttek hace apenas un lustro, vendría de la mano de la convergencia de IoT y robótica.  Así las cosas,  la situación pretérita era que diseñábamos robots que facilitaban la vida a nuestros clientes pero su uso se condicionaba a un “simple” programador con el que permitíamos que dichos robots salieran de sus “cunas” (bases de carga) para hacer el trabajo.

Hoy, el IoT (junto con el Big Data) nos permite sobrevolar una ingente cantidad de información que, sabiéndola gestionar adecuadamente, nos procurará –sin dudarlo- fantásticos beneficios. Pongamos por ejemplo que, hoy día, cualquiera de nuestros robots limpia cristales hacen su cometido en base a una regla temporal: limpiar los lunes y jueves de 9 a 11 am; sin reparar si justo en ese momento lloverá o bien se espera un viento que pueda levantar micropartículas que pudieran estropear los cristales.

Mix de IoT, robótica y Big Data

Nuestra próxima vuelta de tuerca viene de la mano de la conjunción de IoT, Big Data y robótica. Obteniendo la mejor información no sólo podremos ser más precisos, sino más eficientes en el trabajo llevado a cabo por los robots.

Por otro lado, la tecnología hardware también ha evolucionado hasta tal punto que los robots pueden “sentir” el agua de lluvia, incluso micropartículas de agua de la mañana, y llevar a cabo lavados más eficientes con menos cantidad de agua.

¿Hacia dónde vamos? Es la pregunta que casi con total seguridad cualquier empresa de nuestro sector se hace (principalmente para saber si está en la senda correcta, o no); y en la industria de la robótica no somos diferentes. Sabemos que tenemos que acercar soluciones interesantes al público objetivo; dispositivos que solucionen problemas reales y que ayuden a conciliar vidas.

Creemos que, como hemos augurado en el inicio de este artículo, se pone ante nosotros un apasionante futuro marcado por nuevas tendencias que facilitarán la vida de las personas. Hace poco leía que así como las modas podían durar años, lustros…las tendencias por el contrario pueden ser más efímeras; y por ello las empresas tenemos que ser conscientes de dar lo que el mercado precisa. Tanto el sector residencial como industrial precisará de una mayor cantidad de robots que desarrollen tareas, hasta ahora, efectuadas por el hombre; tareas incluso cotidianas serán efectuadas por robots.

 JM RUIZ SMARTTEK

 

José Manuel Ruiz Pérez, CEO de Smarttek.

 

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Opinión

Internet de las Cosas está transformando el negocio del deporte

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Internet de las Cosas en el Deporte

El negocio del deporte evoluciona constantemente, desde las expectativas de los aficionados y la gestión de los recintos deportivos, hasta las perspectivas y análisis de los jugadores. El acceso inmediato a todo tipo de información relevante en el mundo del deporte se está convirtiendo en un elemento crítico para el éxito deportivo y de gestión. El Internet de las Cosas (IoT, por sus siglas en inglés) está ayudando a crear unas ventajas competitivas tanto para los propietarios de los equipos y las diferentes competiciones como para los propios equipos y deportistas. A continuación, se detallan cuatro situaciones en las que el IoT está transformando el deporte a través de la tecnología de “recintos deportivos inteligentes”.

Interacción con los Aficionados

Los aficionados están exigiendo cada vez más datos y la tecnología está respondiendo, mejorando la experiencia de los aficionados a través de una mayor personalización. Desde pedidos de mejores asientos, novedades en los establecimientos comerciales, a puestos de información con pantallas táctiles interactivas. Por tanto, los recintos inteligentes ayudan a los aficionados a conectarse de manera divertida y emocionante con su deporte.

Imagínate llegar al estadio y recibir un mapa del recinto en el que se muestre el camino más rápido para llegar a tu asiento. Cuando quieras algo de comer, que puedas obtener casi en tiempo real información sobre la ubicación del establecimiento más cercano y con menos gente. Puede que quieras comprar algo en la tienda del equipo local, ahora podrías comprar y pagar sin tener que esperar largas colas. Esta es la tecnología de recintos inteligentes en acción.

Transporte

En la medida en la que los eventos deportivos y de entretenimiento atraen a más aficionados, la tecnología de recintos inteligentes puede mejorar la gestión de grandes aglomeraciones de tránsito y los problemas de aparcamiento, que son tan molestos para muchos de los asistentes.

Los sistemas de gestión de estacionamiento pueden ayudar a controlar el acceso en muchos aparcamientos, incluyendo parkings con reserva previa, enrutamiento de los vehículos, opciones de pago digital y otros. Esto puede facilitar todo el proceso, con mejoras en la experiencia del aficionado por un lado, y en las operaciones y eficiencia por otro.

Para los usuarios de transporte público, las señales digitales informan en tiempo casi real cuándo llega el próximo autobús o tren. Y es posible alquilar bicicletas eléctricas en puntos de toda la ciudad con tan solo acercar el Smartphone a ellas. Para los usuarios de transporte compartido, los estadios están estableciendo puntos de referencia para dejar o recoger pasajeros que mejoran el acceso de los aficionados. Finalmente, los mapas de tráfico en tiempo real pueden ayudar a optimizar la mejor ruta para llegar a casa.

Infraestructura

Gracias a la infraestructura inteligente, los sensores y cámaras inteligentes permiten visibilidad instantánea de las condiciones del recinto. Todo esto puede hacerse a través de aplicaciones que son tan fáciles de usar como el Smartphone al que estamos tan acostumbrados. De esta manera, es posible atender las reparaciones necesarias de manera proactiva en lugar de reactiva.

La infraestructura inteligente también está ayudando a los recintos a ser más eficientes en el uso de energía. Con soluciones de iluminación inteligente, por ejemplo, es posible ajustar la iluminación existente en el recinto y utilizar soluciones de Internet de las Cosas para ayudar a optimizar el uso de energía para esas actividades. Y las cámaras de video pueden dar información sobre los patrones de tráfico dentro del estadio para asegurar que los estadios pueden gestionar la demanda en tiempo casi real.

Seguridad Pública

Por último, pero también importante, la seguridad pública puede beneficiarse de manera muy importante de que los recintos estén equipados con más tecnología. Por ejemplo, los drones pueden mostrar a los asistentes sanitarios lo que está sucediendo en un accidente dentro del estadio antes de que lleguen al lugar del incidente. El potencial de desplegar un dron conectado y recolectar remotamente información de una emergencia podría ayudar al personal de servicios de emergencia a tomar decisiones y acelerar su respuesta.

Conclusión

Los recintos son como pequeñas ciudades. Como líder en tecnología para ciudades inteligentes, AT&T tiene una experiencia tecnológica única para responder a las cambiantes necesidades de los recintos deportivos.

Para atender estas necesidades específicas, AT&T Professional Services está colaborando con Threaded, una empresa global de estrategia y consultoría deportiva. Juntos, estamos asegurando que la industria del deporte tenga acceso a todo el potencial de los recursos que ofrece el IoT – brindando servicios de consultoría, datos, seguridad e innovación.

 

Chris Penrose, Presidente de Internet de las Cosas de AT&T
Es el responsable de dirigir las iniciativas globales de Internet de las Cosas de AT&T en todos los sectores verticales. Junto a su equipo operan a escala global para impulsar la estrategia y ejecución de conectividad de alta seguridad, plataformas, servicios profesionales y soluciones de IoT de extremo a extremo.
Es licenciado en Ciencias en Marketing y tiene un Máster en Administración de Empresas de la Universidad de Indiana.

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Apple, el nuevo Gran Hermano de la industria TIC

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Al cierre de Wall Street, ayer, día 12 de septiembre de 2018, la acción de Apple valía 223,85 dólares, bajando un 2,60% en la jornada. Ese día Apple, como todos los meses de septiembre de todos los años, presentó sus nuevos productos al mercado, especialmente los nuevos iPhones y Apple Watch. Si, por ejemplo, uno de los cinco grandes bancos de inversión de Wall Street (Goldman Sachs, el primero) pierde 2,60 por ciento de su valor en una sesión se da por seguro que el Consejo de Administración se reúne “para analizar qué ha pasado y asignar responsabilidades”. El Consejo transmite al CEO sus decisiones, quien a su vez convoca al Comité de Dirección en sesión de crisis y procede a despedir a varios directivos -que se van a casa contentos, con varios millones de dólares de indemnización, bonus, etc- y elaborar una nueva estrategia de crecimiento. No es, en realidad, nada dramático: es como un juego, donde los jugadores conocen las reglas, sea en Goldman Sachs o en Apple.

Un vistazo a la evolución del valor de la acción de Apple en los últimos once años (el primer iPhone fue lanzado al mercado en 2007, aún vivía Steve Jobs) muestra que, cada septiembre, el día en que presenta sus nuevos productos, el valor de su acción decrece. Pero nadie llora y, si lo hace, es por alegría que no por pena: no en vano, Apple es la empresa con mayor valor bursátil del mundo y la primera en alcanzar el billón de dólares, equivalente al Producto Interior Bruto de España. Cierto que Amazon acaba de subirse al carro del billón de dólares de market cap; pero hay una abismal diferencia entre ambas empresas.

Amazon, desde su fundación en 1994 como librería pequeña online, solo ha presentado beneficios en una ocasión. Apple, en cambio es, desde que Steve Jobs cogió de nuevo las riendas de la empresa en 1996, una máquina de generación de beneficios. ¿Qué más quieren los inversores en una empresa que esta dé beneficios y reparta dividendos? Más aún, ¿Qué importa de dónde vengan? Como bien dijo el sucesor de Mao Zedong al frente de China, Deng Xiaoping, para explicar por qué un país comunista adoptaba el capitalismo de estado en 1982: “¿Qué importa si el gato es blanco o negro con tal de que cace ratones?”

Para los inversores, da igual si los beneficios de Apple provienen del iPhone, del iPad, del iPod, del Apple Watch, de los ordenadores Mac, o, si me apuran, incluso si la empresa hace honor a su nombre y se pone a vender manzanas de verdad, seguro que las vende a precio de oro, como los teléfonos. Como cada trimestre, en el segundo de este año, Apple batió récord de beneficios, de nuevo. Sus beneficios trimestrales equivalieron a la facturación anual de la mayor empresa informática del mundo, que no citaré por aplicar el refrán de “se dice el pecado, pero no el pecador”. El 65% de los ingresos de Apple proceden del iPhone. En el último trimestre fiscal las ventas solo crecieron un 1% más, equivalente a 29.900 millones de dólares en ingresos o, lo que es lo mismo, un 20% más que el año anterior. ¿Cómo es posible?, se pregunta el inversor. La respuesta está en el precio del iPhone, que se incrementó (qué coincidencia) un 20%.

Ganar mucho más dinero, aunque se venda lo mismo. Es la estrategia de Apple. Acertada porque, aunque Samsung tiene una cuota de mercado del 20,9% en la venta de teléfonos inteligentes, versus el 14,5% de Apple, de todos es sabido que esta factura, gana y vale en Bolsa mucho más que la otra. Y no sigo por aquí, por no hacer sangre…

apple

El público de Cook

Cito a los inversores más que a los frikis. El perfil del público que acude a Cupertino para escuchar a Tim Cook y ver la presentación de los nuevos productos ha cambiado radicalmente con los años. Si 28 años de historia sirven de referencia, diré que, en 1990, asistí a una presentación de los nuevos productos de Apple, por parte de Steve Jobs. Fuimos tres españoles: José Luis Cobas (hoy director de comunicación de Ferrovial), Osky Goldfried (editor de medios de comunicación tecnológicos y digitales) y un servidor.

Acostumbrado a ducharme hasta con el traje puesto, me sorprendió ver tanto hippie y tanto friki tecnológico, como en su momento lo fue el cofundador de Apple, Steve Wozniak, quien tuvo que abandonar la compañía (vaya, que Steve Jobs le despidió, como cuenta con detalle minucioso el gran biógrafo de Jobs, Walther Isaacson, ex director de Time y de Newsweek y autor de la monumental biografía titulada “Steve Jobs”, que ha inspirado dos películas sobre el protagonista, una interpretada por Ashton Kutcher y otra por Michael Fassbender) porque no quería democratizar la informática -como deseaba Jobs: “poner un ordenador en cada hogar”- sino dejarla en manos de ingenieros, como fue costumbre en el sector tecnológico-informático en los años 70 y 80.

Durante años, “expertos en informática”, gentes que hicieron de Apple su religión y referencia vital, acudieron a ver y escuchar a Steve Jobs en la presentación de sus nuevos productos. Pero estos fanáticos no dan a Apple de comer. En cambio, los inversores, sí. Y las masas, la población general (concretamente, 2.000 millones de clientes). Con Tim Cook, que venía de dirigir operaciones y finanzas, como nuevo CEO de Apple, el público que acude a Cupertino cada septiembre es muy distinto al primigenio. Hay más traje y corbata, hay más maletines que mochilas y hay más personajes interesados en saber el precio de los nuevos productos y la estimación futura de ventas, que en las nuevas aplicaciones, colores o innovaciones en el sistema operativo.

Y ayer los inversores se fueron a casa mucho más que contentos. Los tres nuevos modelos de iPhone lanzados ayer tienen un precio básico de, 750, 1,000 y 1,100 dólares. Y, de ahí, para arriba. Por supuesto son más caros que sus antecesores del año pasado. Son teléfonos más grandes, más rápidos y más caros, lo que permite al iPhone convertirse en un miniordenador, -sin pretender igualar, competir o canibalizar al iPad- que sigue una estrategia muy ingeniosa: los propietarios de los nuevos iPhones podrán acceder (pagando más, claro) a nuevos contenidos ofrecidos por Netflix y HBO, por ejemplo. Por cada suscripción hecha en App Store, Apple se lleva un 30% en el primer año y 15% cada año siguiente en que se mantiene la suscripción. La estrategia es lucrativa para Apple: los ingresos por servicios de Apple aumentaron 31% en el último trimestre, alcanzando los 9.550 millones de dólares.

Al consumidor final sí le interesan los nuevos modelos y, la experiencia de los 11 años previos muestra que no le importa pagar más dinero por ellos. Al fin y al cabo, es una cuestión de “estatus”, en Nueva York, en Dubai y en Madrid. Como lo fue durante años pagar cinco veces más por un café en Starbucks que en una cafetería, mostrando, eso sí, a todo el mundo el cafetito en la calle, el metro y el autobús, porque es símbolo de “estatus”. Con el iPhone pasa lo mismo y se prevé un incremento de la demanda no menor al 20% de los tres nuevos modelos lanzados el 12 de septiembre: iPhone XR, iPhone XS y el iPhone XS Max, cuyos respectivos precios de partida ya indiqué más arriba.

Por supuesto, hubo nuevos Apple Watch Series 4, con una pantalla más grande y, sobre todo, con funcionalidades asociadas a la salud de quien lo lleva. El precio de partida será de 399 dólares, a partir del 21 de septiembre.

Apple nos provee de médico en forma de reloj que, en realidad es un teléfono…; en 1984 Apple lanzó su famoso anuncio inspirado en la estética de la película Blade Runner (no es vano, su director, Ridley Scott, hizo el anuncio) por el que -sin nombrar a la compañía-, acusaba a IBM de ser el Gran Hermano que lo controla todo y a todos, como en el libro de George Orwell titulado “1984”.

Muchos se preguntan ahora quién es el nuevo Gran Hermano…

jorge diaz cardielJorge Díaz-Cardiel. Socio director general de Advice Strategic Consultants. Economista, Sociólogo, Abogado, Historiador, Filósofo y Periodista. Ha sido Director General de Ipsos Public Affairs, Socio Director General de Brodeur Worldwide y de Porter Novelli International; director de ventas y marketing de Intel Corporation y Director de Relaciones con Inversores de Shandwick Consultants. Autor de miles de artículos de economía y relaciones internacionales, ha publicado una veintena de libros, como Las empresas y empresarios más exitosos; Innovación y éxito empresarial; El legado de Obama; Hillary Clinton versus Trump: el duelo del siglo; La victoria de América; Éxito con o sin crisis; Recuperación Económica y Grandes Empresas; Obama y el liderazgo pragmático, La Reinvención de Obama, Contexto Económico, Empresarial y Social de la Pyme en España, Digitalización y éxito Empresarial, Trump, año uno, entre otros. Es Premio Economía 1991 por las Cámaras de Comercio de España.

 

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