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La ESA lleva la impresión 3D en metal a la Estación Espacial Internacional

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La ESA envía una impresora 3D que imprime con metal a la ISS

La Agencia Espacial Europea (ESA) ha enviado una impresora 3D a la Estación Espacial Internacional (ISS) capaz de imprimir objetos derritiendo para ello un cable de acero inoxidable. Se trata de un modelo de impresora experimental diseñada por Airbus, y se está probando en la ISS para abordar las dificultades técnicas asociadas a la impresión en 3D con metal en el espacio.

Si las pruebas con esta impresora resultan satisfactorias, podría utilizarse en el futuro para que los astronautas que participen en misiones de exploración espacial tengan más recursos y capacidades para ser autosuficientes.

Esta impresora 3D, que se utilizará por ahora en fase de pruebas, emplea un proceso de impresión conocido como manufactura aditiva, que se usa desde hace tiempo en el diseño y obtención de diversos tipos de objetos. Pero no es la única que hay en la Estación Espacial Internacional, ya que en ella hay desde hace tiempo varias unidades capaces de imprimir utilizando materiales plásticos.

Sí es la primera de metal, y como tal ofrece diferentes barreras, como la necesidad de un láser que alcance el punto de fusión del acero inoxidable. Este es de 1.400 grados, siete veces más que los 200 necesarios para derretir los hilos de plástico que emplean las otras impresoras 3D de la ISS.

Eso sí, la ESA ha tenido en cuenta el cuidado de la seguridad de la tripulación de la estación, lo que entre otras cosas requiere un proceso de reciclaje adecuado para las emisiones y el calor producidos en el proceso. Por eso, la impresora funciona en una caja completamente sellada, y la atmósfera de oxígeno que hay en su interior cambia durante el proceso de impresión. Al oxígeno lo sustituye entonces el nitrógeno, para evitar la oxidación de las partes metálicas que se están imprimiendo.

Una vez que todo está en perfecto estado de funcionamiento, esta máquina experimental imprimirá cuatro objetos considerados «de interés» para probar el rendimiento del proceso de impresión en condiciones de microgravedad. Los cuatro diseños, consistentes en formar bastante básicas, son más pequeños que una lata de refresco y pesan, cada uno de ellos, menos de 250 gramos. Tardarán en imprimirse entre dos y cuatro semanas.

La impresora estará funcionando durante un periodo de tiempo determinado, y fijado, cada día, puesto que sus ventiladores y motores son relativamente ruidosos, lo que hace imposible que pueda estar funcionando durante ciertas horas. Cuando termine sus tareas de impresión, los objetos que imprima se almacenarán debidamente y se enviarán a la Tierra.

Cuando lleguen a su destino se compararán con impresiones de referencia de los mismos objetos y componentes realizadas en la superficie terrestre. Un equipo de científicos se encargará de examinar cómo puede afectar el entorno del espacio al proceso de impresión. De esta manera se conseguirán datos de gran valor sobre cómo puede mejorar la tecnología utilizada para convertirse en una parte más de las misiones espaciales del futuro.

El Responsable del Departamento de Mecánica de la ESA, Tommaso Ghidini, ha asegurado que la oportunidad de imprimir componentes metálicos en el espacio es una capacidad prometedora, que puede servir como apoyo en el futuro a la exploración espacial. Tanto en la Estación Espacial Internacional como más allá. Gracias a la fabricación de componentes in situ, los astronautas podrían, en el futuro, reparar o mejorar estructuras espaciales en asentamientos en otros planetas o lunas, como Marte o la Luna. De esta manera no tendrían necesidad de esperar a que les lleguen envíos de la Tierra, algo no solo costoso, sino que también lleva mucho tiempo.

Redactora de tecnología con más de 15 años de experiencia, salté del papel a la Red y ya no me muevo de ella. Inquieta y curiosa por naturaleza, siempre estoy al día de lo que pasa en el sector.

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