9 de diciembre de 2016

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Windows 7: cuanto antes, mejor

Windows 7: cuanto antes, mejor

Windows 7: cuanto antes, mejor
mayo 24
15:54 2010

El director de Producto para Gestión de Infraestructuras de FrontRange Solutions asegura que las empresas deberían implantar el nuevo sistema operativo de Microsoft cuanto antes, y no dejarlo para el año que viene. Así, el directivo nos habla en este artículo sobre las ventajas del sistema y cuatro pasos para adoptarlo de la forma más rápida y económica posible: planificación, auditoría, despliegue y gestión post-instalación.

 

 

 

 

La implementación de Windows 7 supone para miles de empresas uno de los cambios tecnológicos más profundos de los últimos años. La migración hacia el nuevo sistema operativo por parte de las mismas está aún por despegar y se espera que ésta se produzca a partir de la segunda mitad de 2010. Muchas compañías ven con preocupación este tipo de cambios, que afectan a todo el ecosistema IT de una organización. Y, sin embargo, realizar la migración cuanto antes es fundamental para no perder competitividad en los meses venideros y hacerla, además, con una buena planificación asegura que el proceso no sea traumático ni implique costes innecesarios.

Aunque muchas firmas se mantienen en la idea de no acometer la implementación del nuevo sistema operativo hasta finales de 2010 e incluso 2011, comenzar a planificar el proceso tan pronto como sea posible es la mejor manera para evitar costes innecesarios y evitar ajustes de última hora. Considerando que muchas organizaciones necesitarán entre 12 y 18 meses para completar la migración, la importancia de prepararse desde ahora es fundamental en aras a no experimentar retrasos que afecten a la competitividad empresarial y a los costes del proceso.

Lo primero que hay que plantearse es por qué migrar a Windows 7. Se trata de un sistema muy robusto que aventaja a su antecesor Windows Vista eliminando las principales debilidades de éste en lo que se refiere al uso de recursos de procesador y memoria. Entre las ventajas, destacan un arranque más rápido del sistema, una utilización de la memoria más efectiva, agilidad en la lectura y grabación desde disco y un interface más potente e intuitivo. Además, cabe destacar la seguridad y la fiabilidad que aporta el nuevo sistema.

 

 

 

Aunque parece que estas ventajas de Windows 7 deberían servir por sí solas como argumentos para que las compañías no retrasen la migración, la decisión debe pasar por un cálculo del ROI o Retorno de Inversión en el que se compare el coste del proceso con las ventajas tecnológicas del software y su repercusión en la productividad de los procesos de negocio.

En el capítulo de gastos cabe sumar el coste de las licencias y la actualización de los activos IT, además de los recursos que se invertirán en personal, formación, etc… destinados a la migración; en el capítulo de beneficios, la organización verá mejorada su productividad gracias a las posibilidades de explotación de las nuevas capacidades de conectividad, búsqueda, web y servicios multimedia del sistema y a la mejora de la agilidad y seguridad a la hora de manejar la información de su organización. Si el proceso está terminado cuando otras organizaciones comienzan a plantearlo, se adquirirá una importante ventaja competitiva en el mercado.

Cuatro etapas para asegurar el éxito

Las mejoras que implementa el nuevo sistema operativo hacen, en definitiva, que la migración hacia Windows 7 sea un paso lógico y natural en la actualización delsoftware de cualquier organización. Para completar el proceso con éxito, y de la manera menos costosa posible, son necesarios cuatro pasos: planificación, auditoría, despliegue y gestión post-instalación.

La planificación del proceso debe comenzar con la creación de un equipo técnico que cuente con un respaldo ejecutivo, dispuesto a asegurar la financiación del proceso, tras el preceptivo cálculo del ROI, y la gestión del mismo. Hecho esto, se puede comenzar a trabajar en la siguiente y fundamental etapa: la auditoría. Una gran preocupación para las empresas es el histórico de la infraestructura, que puede causar incompatibilidades con el nuevo sistema debido a su antigüedad, y la consiguiente complejidad derivada de la necesidad de utilizar métodos de migración y gestión del sistema operativo que los afecten.

 

 

 

 

En el momento de reorganizar los recursos IT, y ante la presión de reducir costes, muchos directores de gestión IT pueden mostrarse inseguros respecto a cómo proceder. Para evitar cualquier prolongación en el tiempo y en el presupuesto es necesario saber exactamente qué activos IT (tanto de hardware como de software) están en la red corporativa. Es decir, es necesario realizar una auditoría completa que ayudará a determinar los nuevos requerimientos de hardware y potenciales compatibilidades.

En este punto, cabe diferenciar si la migración se produce desde Windows Vista o desde sistemas precedentes al mismo. En el primer caso, la compatibilidad de los drivers y la gestión de red está garantizada, por lo que reducimos drásticamente los riesgos inmediatos a la migración. En el segundo caso, la complejidad y el coste de la operación serán mayores, puesto que nos enfrentamos a posibles incompatibilidades y actualizaciones de los activos IT. Estas consideraciones serán fundamentales a la hora de realizar el cálculo de riesgos derivado del proceso de migración.

Asignados los recursos humanos y económicos, y con una fotografía fiable de la situación presente y futura de los activos IT, se puede comenzar el despliegue del nuevo software en toda la red. Lo ideal es utilizar herramientas de distribución automáticas para acelerar el proceso de empaquetamiento, testeo y despliegue del sistema operativo en determinados activos de la empresa.

 

 

Aunque pueda parecer que el proceso termina aquí, eso está lejos de ser así. Como ocurre con cualquier nuevo software, la gestión post-instalación es crítica para asegurar el éxito. En este punto, es importante asegurar que los activos IT queden acordes con la configuración del software y el resto de las políticas establecidas; además de llevar a cabo un proceso de formación de los usuarios para que estos saquen el máximo partido al nuevo software.

Como conclusión, cabe decir que la migración a Windows 7 será un proceso más o menos complejo en función de la situación actual del software de cada organización. Aunque el temor a abordar un cambio tan profundo es comprensible, retrasar la decisión no hará sino encarecer el proceso y situar a la empresa en una posible situación de pérdida de competitividad. La mejor manera de asegurar el éxito del proceso es realizar desde ahora mismo una buena planificación sobre la que apoyar el resto de los pasos a adoptar: una fórmula en cuatro etapas que garantizará una migración sin sorpresas.

Matt Fisher, director de producto para la gestión de Infraestructuras de FrontRange Solutions.

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Sara de Artaza

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