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La Inteligencia Artificial de Google suspende en ética

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Menos de una semana. Es lo que ha durado el Consejo Asesor Externo de Tecnología Avanzada (ATEAC) de Google, cuyo objetivo era aconsejar a la compañía en el aspecto ético de la Inteligencia Artificial, sobre todo a la hora de implementar nuevas herramientas de machine learning, reconocimiento facial, procesamiento del lenguaje natural, tecnología musical, etc.

La decisión de poner fin a las actividades de este consejo se produce después de que más de 2.000 empleados de Google hayan firmado una carta en la que denuncian el carácter anti-LGTB y anti-inmigración de Kay Coles James, uno de los miembros de un consejo que estaba integrado por otros siete miembros.

La carta, respaldada por la mayoría de los trabajadores de Google afirma que «al seleccionar a James, Google está dejando claro que su versión de la ética está más cercana al poder que a preocuparse por el bienestar del colectivo LGTB y los inmigrantes».

En este punto merece la pena recordar que entre 2001 y 2005, Kay Coles James fue directora de la oficina de recursos humanos de la Administración de George W. Bush. Antes de eso ocupó varios cargos políticos en distintos estados americanos y en 2017, fue nombrada presidente de la Heritage Foundation, un influyente think tank neoliberal.

Como parte del consejo asesor de Google, sería la encargada de definir la orientación ética de la IA en el campo de las políticas públicas. Los otros siete miembros que formaban parte del consejo eran Alessandro Acquisti, economista del comportamiento, profesor de tecnologías de la información en diversos centros e investigador de privacidad;  De Kai, investigador de proceso de lenguaje natural, tecnología musical y machine learning; Dyan Gibbens, experto en ingeniería industrial y sistemas autónomos y CEO de la startup de automatización Trumbull; Bubacarr Bah, investigador y experto en matemática aplicada y computacional; Joanna Bryson, experta en psicología e Inteligencia Artificial; Luciano Floridi, filósofo y experto en ética digital y William Joseph Burns, experto en política exterior y diplomático.

De insultar a gays y lesbianas a defender la construcción del muro con México

Lo cierto es que pocos entendieron el nombramiento inicial de James como miembro de un consejo cuya única misión era emitir dictámenes éticos. La relación de James con la Administración de Donald Trump, su apoyo incondicional a la construcción del muro con México, su posición manifiestamente contraria al aborto y sus repetidas declaraciones contra el colectivo LGTB no hacían de ella precisamente, la candidata ideal para el puesto.

Tanto es así que desde que Google hizo público la composición del consejo, los empleados de la tecnológica tardaron menos de 72 horas en reunir las más de 2.000 firmas que han sido necesarias para poner fin a esta iniciativa.

Tal y como ha declarado un representante de Google a «The Guardian», «ha quedado claro que en el momento actual, ATEAC no puede funcionar como nos hubiera gustado. Por este motivo, vamos a disolver el consejo y comenzar de nuevo».

¿Y qué ocurre con el resto de los miembros? Mientras que algunos como Alessandro Acquisti presentaron su dimisión antes incluso de que Google decidiese finalizar el proyecto ATEAC, otros como Luciano Floridi han indicado que aunque no comparten los puntos de vista de James, el trabajo del consejo debería de continuar, como muestra que en la IA también tiene que haber espacio para la diferencia.

El activismo despierta en Google

No es esta la primera polémica que ha protagonizado Google en los últimos meses. Los pasados meses de noviembre y diciembre, trabajadores de la compañía en distintas ciudades de todo el mundo protagonizaron las conocidas como «Google Walkouts»: manifestaciones de protesta para denunciar casos de acoso sexual y laboral dentro de la compañía, la diferencia salarial entre hombres y mujeres y lo que denominaron una cultura de la impunidad.

Se calcula que más de 20.000 trabajadores participaron en las protestas, que tuvieron lugar en más de 50 ciudades. El éxito de sus «trabajadores activistas» fue tal que en un e-mail enviado a todos sus empleados, Sundar Pichai se comprometió a que Google pondría fin a sus sistema de mediación ante casos de acoso sexual, modernizaría su proceso de investigación, compartiría datos sobre los casos denunciados y proporcionaría nuevos sistemas de apoyo para las personas que denunciasen.

En el origen de esta protesta se encuentra un amplio reportaje publicado por el New York Times en el que se informaba que Google habría pagado 90 millones de dólares a Andy Rubin (vicepresidente de ingeniería de Google) para abandonar la empresa tras haber sido denunciado por acoso sexual por parte de una de sus subordinadas.

Periodista tecnológico con más de una década de experiencia en el sector. Editor de MuyComputerPro y coordinador de MuySeguridad, la publicación de seguridad informática de referencia.

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