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La tecnología detrás de las cajas negras

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Caja Negra

Caja Negra

El accidente producido esta semana con el avión de Germanwings, en tierras francesas, ha avivado la importancia de la caja negra para esclarecer los hechos; y, desgraciadamente, ha conseguido dilucidar la causa del siniestro. Pero, ¿qué es una caja negra? ¿Para qué sirve y qué tecnología utiliza?

Lo primero que hay que saber es que los aviones siempre deben llevar dos cajas negras. En este caso, la primera que se ha recuperado es la que registra los sonidos y las voces de cabina. La segunda, aún desaparecida, es la que registra los datos de vuelo, que anota la altitud del aparato, su velocidad con respecto al aire, su rumbo y otras lecturas instrumentales.

La caja negra o registrador de vuelo es el dispositivo que registra la actividad de los instrumentos y las conversaciones en la cabina. Su función es almacenar datos que, en caso de un accidente, permitan analizar lo ocurrido en los momentos previos. Estos dispositivos comenzaron a usarse en la década de los 50 y, en realidad, son de un color naranja llamativo, para facilitar su localización tras un accidente.

Caja Negra por dentro

La caja negra tuvo un primer prototipo en 1939 de la mano del ingeniero francés Francois Hussenot. Su rudimentario sistema albergaba un film fotográfico calibrado con espejos. Los sensores a bordo lanzaban flashes en el film fotográfico y así se registraba el historial del vuelo para realizar una cronología. Su denominación no está clara, aunque se ha extendido la teoría de que se debe a que simbolizan que si es necesario encontrar esta caja es que ha habido un accidente, y por tanto es un día negro.

Tras la Segunda Guerra Mundial se perfeccionó el invento, siendo ahora mucho más sofisticadas. Así pues, los registradores de vuelo actuales poseen microcircuitos de memoria flash, que son capaces de almacenar los datos del vuelo durante varios años, sin necesidad de alimentación de energía. De esta forma, se graba digitalmente entre 30 y 120 minutos todas las conversaciones y sonidos producidos en la cabina.

La caja negra contiene unas tarjetas de circuito que procesan y comprimen los datos, aunque sólo los microcircuitos de memoria están encerrados en el bloque antichoque de la caja, el cual se cubre con un blindaje grueso de acero, para que pueda resistir los aplastamientos e incendios que puedan producirse. Sin embargo, las cajas negras actuales no disponen de un sistema para almacenar vídeo.

La caja negra pesa unos 4,5 kilos y tiene el tamaño de una caja de zapatos. En los aviones comerciales es colocada en la cola del aparato, porque suele ser el lugar que estadísticamente mejor resiste la mayoría de accidentes aéreos. Su constitución y diseño ha sufrido multitud de rediseños y se ha beneficiado de los avances tecnológicos, por lo que actualmente pueden soportar cambios bruscos en la aceleración (equivalentes a pasar de 500 km/h a cero en menos de cinco segundos, así como resistir temperaturas de 1.100 grados centígrados durante una hora y aguantar más de un mes sumergidas a 6.000 metros de profundidad.

Caja Negra ubicación

La denominación técnica de las dos cajas negra es Cockpit Voice Recorder (CVR) y Flight Data Recorder (FDR). Para poder ser localizadas, poseen una pequeña baliza que emite una señal de radio que puede captarse con un radar hasta dos kilómetros por encima del nivel del mar y que tiene una batería que perdura hasta 90 días.

Los datos recogidos por las cajas negras durante décadas han permitido saber cuándo y por qué se producían los accidentes, así como en qué zonas o momentos del vuelo. De esta forma, cada análisis permite mejorar el planteamiento de los vuelos y evitar accidentes futuros, mejorando la tecnología aplicable y sustituyendo los cálculos o mecanismos erróneos o conflictivos.

Por último, si el padre de la caja negra que registraba el vuelo fue Francois Hussenot, el que desarrolló la idea de registrar las voces de los pilotos en la cabina de mando de los aviones, con un sistema capaz de permanecer a salvo tras un accidente, fue el químico australiano David Warren, en 1953.

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