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Entrevistas

«Ahora mismo, la tecnología 3D no tiene límites»

Ramón Pastor

Vicepresidente y Director General de Impresión 3D

HP

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A principios de los años 80, el ingeniero japonés, Hideo Kodama ideó dos métodos de fabricación aditiva (construcción de objetos 3D mediante la adición de capas) para un modelo de plástico tridimensional con un polímero fotoendurecible. Aunque no registró sus patentes (lo hicieron otros años más tarde), Kodama fue un auténtico visionario, ideando el embrión de lo que sería la tecnología del 3D que conocemos ahora.

Aunque ha sido un modelo de negocio que ha tenido ciertos altibajos en estos casi 40 años, a día de hoy podemos decir que se encuentra en el momento más dulce de toda su historia. Las aplicaciones del 3D no paran de crecer, los costes se están abaratando y multinacionales como HP están dedicando mucho esfuerzo en investigar y crear máquinas cada vez mejores.

Prueba de ello es la apertura del Centro de Excelencia en Manufactura Digital e Impresión 3D que HP ha inaugurado estos días en Sant Cugat del Vallés (Barcelona), un edificio situado en el campus de Printing and Computing Solutions que la compañía tiene a las afueras de la ciudad catalana. Rodeado de vegetación y enclavado frente a unas colinas y una antigua masía, solo el centro destinado al 3D ocupa lo equivalente a tres campos de fútbol y se abrió por primera vez hace unos seis meses.

Nosotros estuvimos en el acto de inauguración internacional, siendo testigos directos de cómo Christoph Schell, presidente de Impresión 3D y Fabricación Digital de HP, y Ramón Pastor, VP y director general de impresión 3D presentaban a los medios un centro que ya se ha convertido en referente mundial de impresión 3D.  Asimismo, los medios españoles tuvimos la oportunidad de charlar con Pastor sobre la oportunidad que supone para España que la compañía haya apostado por invertir en nuestro país.

Con una facturación global de cerca de 10.000 millones de dólares, el negocio de 3D de HP es aún pequeño dentro del esquema global de la compañía, pero la perspectiva es más que ambiciosa. «La idea es aumentar este mercado y hacerlo crecer», nos comentó Pastor, «hace poco más de dos años, introdujimos la primera máquina de 3D industrial en el mercado y ya, a finales de 2017, ya teníamos el market share más importante del mundo».

«Hoy en día tenemos una cuota de mercado de impresoras industriales 3D que nos han convertido, de largo, en líderes en plástico industrial«. Sin embargo, el directivo aclaró que el objetivo no es tanto el market share como el hecho de conseguir romper barreras. Una de esas metas era poder convertir lo que está hecho en CNC 2D, extrusión, etc… en 3D «y es lo que hemos conseguido con la nueva máquina. Por fin existe una impresora que tiene las características necesarias para hacer esta revolución».

Pastor se refiere a las nuevas incorporaciones al portfolio de la compañía, los modelos HP Metal Jet, uno de los avances más importantes en el mundo de la impresión 3D. Están pensados para trabajar con piezas en metal manteniendo una alta calidad sin renunciar a una elevada capacidad productiva y un bajo coste operativo, tres claves imprescindibles para cualquier empresa.

Estas inversiones han provocado que el negocio viva un momento de inflexión. «En el último año hemos hecho 10 millones de piezas, para el año que viene, uno solo de nuestros clientes tiene ya un plan de producción de 20 millones de piezas».

Ramón Pastor

El centro de excelencia tiene dos laboratorios, uno de plástico y otro de metal (que también visitamos y cuyo reportaje fotográfico publicaremos en unos días). Estos dos espacios son los encargados de «escupir» a diario las piezas que van destinadas a todo el mundo, y en su diseño han tenido muy en cuenta un aspecto que preocupa mucho a los gobiernos y a la sociedad: la economía circular. Si bien el plástico parece haberse convertido el enemigo público número uno de la sostenibilidad, el centro de HP han sabido sacarle todo su potencial y, además, «llevarse bien» con el medio ambiente. Lo cierto es que no tendría sentido de otra forma.

«Parte del plástico que utilizamos se solidifica y da lugar a la pieza, y la parte del polvo que sobra se vuelve a utilizar al 100%. Al final, no se tira nada que no se construya, y todo es 100% reciclable, utilizamos termoplásticos semicristalinos, además, la mitad de nuestros materiales tienen un origen vegetal (no del petróleo)», indicó Pastor.

¿Tiene límites el 3D?

Durante la visita al centro, descubrimos que las aplicaciones del 3D son más variadas de lo que imaginábamos. Lo mismo te imprimen un corazón (con un tamaño y peso exacto) a una moto o una carrocería de coche, dando lugar a que nos preguntemos si esta tecnología tiene algún tipo de límite. «Yo creo que no hay límites porque, ahora mismo podemos hacer cosas que, en principio, no eran posibles», indicó Pastor. Una de esas «cosas» que ya están experimentando a nivel de laboratorio es «imprimir circuitos eléctricos a la vez que imprimes la pieza».

Es decir, que la impresión 3D puede llevar a una modernización del IoT, «imagina que las piezas del coche tuviera sensores que te dieran un montón de parámetros en real time y luego enviarlo a la nube». Esto nos hará capaces de transformar la industria de fabricación tal y como la conocemos, «no solo haciendo piezas sino nuevas aplicaciones, o piezas con capacidades nuevas».

Si podemos ponerle un hándicap a esta tecnología es que es cara, según Ramón Pastor, «ahora mismo, la impresión 3D tiene sentido si haces piezas personalizadas, tiradas cortas o para la consolidación de piezas. Para cada proyecto tienes que pensar si te sale a cuenta imprimirlo o comprar un molde, es decir, buscar ese ‘punto de equilibrio’ que va a ir cambiando con el tiempo».

No obstante, y a pesar de que es una tecnología con más de 30 años de historia, su aplicación industrial y su inversión son relativamente nuevos por lo que es lógico pensar que la reducción de costes vendrá más pronto que tarde, toda vez que su demanda aumente. «Cada vez vamos introduciendo materiales con menos costes, máquinas más rápidas…. por lo que la amortización de los costes fijos bajan. También estamos invirtiendo más en automatización, por lo que el coste laboral también va bajando. Al final, calculamos que el ‘punto de equilibrio’ va a subir antes de cinco años». Pastor puntualizó: «no digo que el 3D vaya a imprimir cosas que están en el iPhone que valgan cientos de millones, no estamos intentando sustituir esto, es como un complemento importante, si nos referimos a piezas genéricas».

En definitiva, para una tecnología que salió al mercado a principios de 2017, se prevé que las investigaciones en el desarrollo desembocarán en una gran bajada de costes y, por tanto, en un aumento de la demanda. «Hemos construido este edificio para seguir investigando y acelerando la transición de lo analógico a lo digital, vamos a seguir investigando en más materiales, tecnología de metales, plásticos, etc».

Un mercado internacional

Desde Sant Cugat del Vallés, HP fabrica en 3D para todo el mundo. Aunque Estados Unidos es el país con mayor volumen de importaciones debido a su potencial económico y financiero, nos sorprendió saber que no fue el primero en adoptar esta tecnología, sino que se le adelantó Europa. Así, el mayor cliente que tiene HP en Europa (siempre refiriéndonos al negocio del 3D) es Alemania, «es el país con la estrategia industrial 4.0 más evolucionado».

Le sigue Italia, cuyo gobierno ha establecido un sistema de ayudas «muy agresiva» a esta industria, que está provocando un despliegue importante del mercado. En tercer lugar está el mercado español, que supone un 10% aproximadamente del total del negocio de 3D de HP a nivel mundial, por varias razones, según nos explicó Pastor:

  1. La mayoría de nuestro tejido empresarial es pyme y la impresión 3D es muy atractiva para ellas, ya que se crea una economía de escala a la que pueden acceder.
  2. El tamaño de nuestras empresas (en comparación con las de EE.UU., por ejemplo) les permite ser más ágiles a la hora de adoptar la tecnología.
  3. El centro de HP se encuentra en España y sus directivos han hecho mucha evangelización por las principales ciudades que está dando sus frutos y ha convertido a nuestro país en uno de los referente del 3D, mucho más de lo que le correspondería por peso industrial.

«En España, si somos rápidos tenemos muchas oportunidades, el Gobierno también está poniendo las medidas necesarias y hay que aprovecharse que nosotros estamos aquí. Contamos con un centro de demostración en Tarrasa, es un hub donde ayudamos a las pymes a iniciarse en este negocio. Lo tenemos todo para conseguirlo. Si no nos dormimos y nos despertamos en unos años, claro», finalizó Pastor.

 

Periodista especializada en tecnologías corporate, encargada de las entrevistas en profundidad y los reportajes de investigación en MuyComputerPRO. En el ámbito del marketing digital, gestiono y ejecuto las campañas de leads generation y gestión de eventos.

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