Intel Iris Xe MAX: el retorno de Intel a las gráficas dedicadas

Intel Iris Xe MAX

Con Intel Iris Xe MAX, la tecnológica vuelve a un mercado que abandonó hace décadas, el de las tarjetas gráficas dedicadas. Tanto ha llovido que es posible que esto te suene raro y que incluso te preguntes si no me estaré equivocando. No, realmente en su momento Intel sí que tuvo presencia en ese mercado y, es más, con tarjetas como la iSBX 275, lanzada en 1983, se situó a la vanguardia en este tipo de dispositivos, ofreciendo unos impresionantes (en su momento) 256 x 256 en 8 colores o 512 x 512 en modo monocromo. Alrededor de mil dólares de la época costaba aquel prodigio.

Décadas después, como decía, Intel Iris Xe MAX es el retorno de Intel a un mercado complicado, y en el que de momento su primera apuesta es bastante modesta. No tiene nada de malo esto en realidad. Al contrario, si lo pensamos, seguramente sea el movimiento más inteligente que podían hacer. No olvidemos que las nuevas NVIDIA GeForce RTX 30 todavía están llegando al mercado, y AMD ha presentado hace días su nueva generación de Radeon. Un momento terriblemente complicado para intentar sacar pecho apostando por la gama alta e, incluso, la intermedia, un segmento que queda más que cubierto con la anterior generación.

Así, con Intel Iris Xe MAX Intel apunta, en un primer momento, a los portátiles ligeros, un segmento de mercado bastante interesante, y en el que el rendimiento gráfico de las GPU integradas de Intel se queda corto para no pocos usos. De este modo, con un adaptador gráfico dedicado, de bajo coste y con un rendimiento ostensiblemente superior a los de las gráficas integradas, Intel se puede estar abriendo las puertas para, posteriormente, hacer crecer su catálogo y apuntar a objetivos más altos.

En lo referido a sus especificaciones, Intel Iris Xe MAX cuenta con hasta 96 unidades de ejecución que alcanzarán frecuencias de hasta 1,65 gigahercios. Aquí ya vemos un importante salto, frente a los 1,35 que ofrece su gama de GPUs integradas, cuyo tope es de 1,35 gigahercios. y cuentan con hasta 4 gigabytes de memoria LPDDR4x con un ancho de banda de hasta 68 GB por segundo. Para maximizar el rendimiento, son compatibles con PCIe Gen 4.

Un aspecto importante y en el que Intel ha puesto el foco, es en cómo las Intel Iris Xe MAX funcionan en conjunto con sus procesadores Intel Core de 11ª generación para ordenadores portátiles, minimizando el consumo de tareas relacionadas con la IA que, apoyándose en la tecnología Deep Link, facilitan y aceleran muchas de las tareas más habituales para creadores de contenidos, un colectivo profesional creciente en los últimos años, y que según varias previsiones seguirá creciendo en el futuro.

Para que Deep Link sea aprovechado por los usuarios de las Intel Iris Xe MAX, el fabricante ofrecerá una API a los desarrolladores de aplicaciones susceptibles de aprovechar estas funciones, con el fin de que las integren en sus desarrollos. De este modo, y si la plataforma logra hacerse un hueco en el mercado, cabe esperar que a medio plazo veamos como software de edición de vídeo, de retoque fotográfico, de streaming, etcétera, mejora sustancialmente su rendimiento en sistemas que empleen las gráficas dedicadas de Intel.

Si hablamos de rendimiento, el mejor termómetro son, sin duda, los juegos. A este respecto, y según pruebas internas de la compañía, el rendimiento de Intel Iris Xe MAX es sensiblemente superior al de las NVIDIA GeForce MX350. No hablamos de un gran salto, esto es importante aclararlo, pero sí lo suficiente para pensar que, en conjunto con Deep Link, sí que podemos ver un interesante salto en la gama baja de adaptadores gráficos dedicados para portátiles.

Si bien las primeras Intel Iris Xe MAX no llegarán al mercado hasta algún momento del primer semestre de 2021, ya están disponibles desde hoy en los portátiles Acer Swift 3x, Asus VivoBook Flip TP470 y Dell Inspiron 15 7000 2in1, tres equipos que, como cabía esperar, también cuentan con procesadores Intel Core de 11ª generación, con el fin de empezar a aprovechar las virtudes de Intel Deep Link.

Lo más interesante, sin duda, será ver hasta dónde se plantea llegar Intel. Ya han anunciado que Intel Iris Xe MAX también tendrá una versión de su GPU para servidores, y si no es en 2021 (que debería), probablemente en 2022 veamos ya sus primeras tarjetas dedicadas para portátiles de mayor rendimiento y equipos de sobremesa. Veremos si, en esa evolución, se van cumpliendo algunas de las predicciones que, desde hace ya tiempo, escuchamos sobre el regreso de Intel a las gráficas dedicadas.