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De cuando en Microsoft el Open Source era tabú (y de cuánto ha cambiado todo desde entonces)

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Microsoft

Ayer en MuyLinux hablamos de Microsoft. En concreto, de cómo la compañía presume -en el buen sentido- de su contribución con Git, un proyecto de código abierto que en cierta medida ha revolucionado el desarrollo de software. Como muestra indiscutible de su éxito está GitHub, la forja de software más popular de la actualidad y a todas luces una de las razones para que el año pasado se anunciase el cierre de CodePlex.

Sin embargo, no hay que confundir GitHub, una plataforma que funciona a modo de software como servicio, con el software específico -para el control de versiones- en el que se basa, Git. Y tampoco hay que confundir la contribución de Microsoft con un acto altruista. Poco después de conocerse el fin de CodePlex, se supo que Microsoft movía el desarrollo de Windows a Git. Una declaración de intenciones en toda regla, pero no altruista.

Windows representa el proyecto más grande que nunca se haya desplegado en Git y las necesidades de adaptación de Microsoft a este respecto fueron considerables. O más bien al contrario: la adaptación de Git para con las necesidades de Microsoft fue considerable, y en lugar de partir de cero se decidió la migración hacia la solución que estimaron más eficiente. En colaboración con GitHub y gracias al modelo de desarrollo Open Source bajo el cual se distribuye Git, lo han conseguido, y el beneficio de su aportación está al alcance de cualquiera que lo necesite.

No importa que Microsoft actuase de acuerdo a sus propios intereses, porque así es como empieza todo en todos los ámbitos de la vida. También en el desarrollo de software. El creador de Git expuso su punto de vista hace tiempo y merece la pena rescatarlo para la ocasión:

En cierta forma, creo que en realidad el logro final del Open Source es haber permitido que todo el mundo sea egoísta, no intentar que todo el mundo contribuya al bien común.

En otras palabras, no veo al Open Source como ese mensajito del “vamos a cantar todos el kumbaya alrededor del fuego y hagamos del mundo un sitio mejor”. No, el Open Source solo funciona si todo el mundo contribuye por sus propias razones personales y egoístas.

La opinión del creador de Git es valiosa, y es que este ingeniero finlandés no es precisamente conocido por Git, sino por su otro gran proyecto, Linux. La cita de Linus Torvalds prosigue:

Las razones egoístas originales para colaborar con Linux se centraban simplemente en el placer de trastear. Es lo que me pasó a mí: programar era mi afición, mi pasión, y aprender cómo controlar el hardware era mi objetivo egoísta. Y al final resultó que no estaba solo en ese objetivo.

Y a día de hoy, Linux es lo que es.

Antaño, el modelo de desarrollo de Linux despertaba suspicacias entre los dinosaurios del sector y para la posteridad han quedado las célebres frases de Steve Ballmer que todos tenemos en la memoria: que si “Linux es comunista“, que si “Linux es un cáncer“… Pero no hay que tenérselo en cuenta. La reacción es similar a la del gremio que se enfrenta a la aparición de nuevos modelos de negocio que le comen el terreno en su misma actividad -véase los cines y Netflix, los taxis y Uber…- y la única receta que se ha probado que funciona contra este mal es la de renovarse o morir.

Microsoft decidió renovarse. A tenor de que Windows ha dejado de ser el sistema operativo de la humanidad -ahora se reparte el pastel del consumo, entre otros, con ese Linux llamado Android- y de que el negocio de las licencias de software se está reconvirtiendo al de la suscripción por servicio, el floreciente segmento de los servidores ha sido la senda que ha encauzado el crecimiento de la marca, según se confirma ejercicio tras ejercicio. Por supuesto, antes hubo intento de competencia y resistencia al cambio y no hay cuadro que mejor lo refleje que la compra de Nokia. Pero era tarde.

Y llegó Satya Nadella. Además, el actual CEO de Microsoft llegó exactamente desde donde “se le esperaba”, la división de Servidores y Herramientas, renovada con fuerza en la forma de Azure. Desde entonces hasta ahora el enfoque de la compañía ha cambiado como no hubiera cabido imaginar unos pocos años antes. Tanto, que enumerar solo lo más destacado nos llevaría un buen rato, por lo que nos conformaremos con señalar, por ejemplo en relación a Linux, cómo han pasado del odio por contraste al amor declarado. El concepto lo popularizó Nadella, pero previamente Ballmer ya había rectificado.

No obstante, Linux es la punta de lanza de un movimiento mucho más extenso. No el del software libre, sino el del código abierto u Open Source. Pragmatismo puro al servicio de la innovación y los negocios. Esto es lo que, parece, más les costó entender a los de Redmond en su momento. Lo cuenta alguien que lo vivió de primera mano:

Empecé en Microsoft como desarrolladora hace 25 años. Aproximadamente hace cinco años, como desarrollador, se necesitaba el permiso de los superiores para siquiera mirar código abierto. Supimos que se estaba produciendo un cambio importante cuando un vicepresidente ejecutivo envió un correo electrónico a los desarrolladores que decía que no habría consecuencias por mirar código abierto. La compañía nos animó a ir a explorar. Fue un cambio cultural alucinante.

La cita en este caso es de Julia Liuson, vicepresidenta corporativa de la división de Herramientas de desarrollo y Servicios en Microsoft. Está extraída de una entrevista publicada el pasado septiembre en las páginas de The Linux Foundation, que en realidad es un artículo patrocinado por Microsoft en el que se habla de cómo el Open Source contribuye a su estrategia en la nube. Más declaraciones para la posteridad y en el formato menos esperado.

Pero así ha sido la trayectoria de Microsoft con el Open Source: tan inesperada como previsible, por contradictorio que suene. Sorprendió que dejasen entrara Linux en Azure, pero la interoperabilidad manda; sorprendió que liberasen software y lo extendieran a la multiplataforma, pero la interoperabilidad manda; sorprendió que integrasen a Linux dentro del propio Windows, pero la interoperabilidad manda; sorprendió que se uniesen a organizaciones como The Linux Foundation o la Open Source Initiative, pero…

Si no puedes con tu enemigo, únete a él, se podría decir. Y sin altruismos que valgan, aunque como hemos visto no es algo necesario para que el modelo del código abierto funcione. A Microsoft le está funcionando muy bien.

Enfocado en las nuevas tecnologías empresariales y de usuario final. Especializado en Linux y software de código abierto. Dirijo MuyLinux y escribo en MC, MCPRO y MuySeguridad, entre otros.

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